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Descubre el día a día de la campaña a bordo del Hespérides

28 de abril, 2017

Resumen de campaña (III): la termoclina del giro subtropical y la Corriente de Brasil

La Corriente de Brasil forma parte del sistema de corrientes que componen el giro subtropical del Atlántico Sur. Se trata de una corriente de frontera oeste que recircula el agua del interior del giro hacia mayores latitudes a lo largo del margen occidental del océano, en este caso a lo largo de la costa de Brasil. Es por ello que se hace apropiado iniciar nuestro resumen cuasi-diario con una breve descripción de este giro subtropical.

En contraste con el del Atlántico Norte, el giro subtropical del Atlántico Sur es de dimensiones bastante reducidas tanto por su extensión latitudinal como por su profundidad. A unos 35°S la corriente sigue hacia el este hasta alcanzar el extremo sur de África donde gira hacia el oeste de forma bastante abrupta como la Corriente de Benguela. Su continuación atravesando el Atlántico es la Corriente Surecuatorial, que se extiende hasta la costa sur de Brasil, desde la 15-20°S (más hacia el sur cuanto más profundo) hasta la propia región de Confluencia (unos 35-40°S). Al llegar al margen occidental la corriente se bifurca, con las capas más profundas hacia el norte – la Corriente subsuperficial del Norte de Brasil – y las más superficiales hacia el sur – nuestra Corriente de Brasil. En la dirección vertical, el giro abarca toda la termoclina permanente, con las profundidades máximas cerca del margen occidental que no sobrepasan los 600 m. Así pues, en la región de Confluencia tenemos el encuentro de estas aguas centrales sudatlánticas relativamente someras y bien estratificadas – aguas  de la termoclina permanente del giro subtropical del Atlántico Sur – con las aguas relativamente frías, dulces y homogéneas de origen subantártico.

Uno de los resultados de este dispar encuentro es que las aguas frías penetran por debajo de las aguas cálidas. Más aún, estas intrusiones tienen lugar tanto en superficie – los remolinos que observamos por satélite – como dentro de la misma termoclina. La presencia de estas intrusiones en subsuperficie es un nuevo resultado que hemos obtenido de la campaña. Parece probable que las intrusiones tienen lugar debido a las inestabilidades dinámicas de la Corriente de Malvinas; efectivamente, mediante las dos mallas de SeaSoar hemos observado la penetración de estas masas de agua fría subsuperficiales e incluso la presencia de remolinos intra-termoclinos aislados, reflejando que en subsuperficie ocurren procesos similares a los que observamos en la superficie del océano mediante los satélites.

Es posible que las intrusiones también se desarrollen por procesos de doble difusión, de modo análogo a lo que ya hace años hemos observado en el Frente de Cabo Verde (que separa las aguas del Atlántico norte subtropical y tropical). Los experimentos de laboratorio ilustran claramente que el encuentro de aguas de igual densidad, pero unas dulces y frías y las otras cálidas y saladas, ocasiona la penetración de intrusiones en ambas direcciones (vale la pena ver las hermosas fotos que muestra Turner en su libro “Buoyancy effects in fluids”).

La Corriente de Brasil es un claro ejemplo de corriente baroclina. Se puede cuantificar de modo relativamente fácil suponiendo que existe un nivel de no movimiento, en este caso a unos 600 m entre las aguas centrales sudatlánticas y las aguas intermedias, y calculando la magnitud de la corriente bajo la suposición de balance geostrófico. Mediante los datos obtenidos en la campaña podremos verificar si esta aproximación se satisface y podremos también cuantificar las desviaciones, lo que se denomina la contribución ageostrófica.

Ya estamos en Santos, puerto final de la campaña RETRO-BMC. Estaremos un par de días aquí, cerrando algunas discusiones científicas y finalizando los trámites burocráticos de inmigración, y también, hay que reconocerlo, haciendo un poco de turismo. Para mí también será el momento de terminar de escribir el informe final de la campaña, que entregaré a Álvaro Cubiella, observador argentino de la campaña y gran profesional de la oceanografía, y a la comisión ministerial que gestiona los buques oceanográficos.  Este informe lo colgaremos también en la página web de la campaña para que vosotros lo podáis leer.

Ya mañana o pasado, quizás incluso de vuelta en Barcelona, iré terminando los apartados que hace unos días prometí que escribiría. El día a día me ha superado y todavía no lo he podido finalizar pero, como veis, sigo adelante! Escribir estas líneas para mí también es una oportunidad de poner sobre papel las ideas que ahora se entremezclan en mi mente, de irlas clarificando gracias al esfuerzo de expresarlas de modo sencillo y directo. Os dejo desde mi cámara de jefe científico en el BIO Hespérides, ya amarrado en el puerto de Santos, mientras veo pasar los buques cargados de contenedores y a lo lejos se divisan los manglares rodeados de favelas. Ciudad de contrastes, habrá que visitarla, es otra riqueza que me brinda la oceanografía!

Josep Lluís Pelegrí

27 de abril, 2017

Batiscafo Katiuska y Confluencia

Esta tarde-noche me han dado una sorpresa inimaginable. Mientras terminaba de escribir el texto sobre la Corriente de Malvinas he oído por megafonía: “Jefe científico diríjase al hangar”. Me ha entrado el temor de que hubiese pasado algo y he ido corriendo a la cubierta de vuelo. Allí todos, 27 científicos y técnicos y varios miembros de la tripulación, han empezado a cantar el Batiscafo Katiuska de Antonia Font al son de tres guitarras. Vaya si la han preparado a conciencia, es una canción que me encanta, pero ¡nunca pensé que podría sonar tan linda!

Y ahora estoy aquí en mi cámara con veintitantos escritos que me otorgan un doctorado honorífico en otras veintitantas virtudes – que obviamente no tengo pero que misteriosamente ellos ven en mí – refrendados con su firma y la del comandante Aurelio. No tengo forma de expresar mi agradecimiento pero me he atrevido a hacer un pequeño poema que espero que a todos, al leerlo dentro de algunos años, nos traiga buenos recuerdos; lo he llamado Confluencia. Es la única manera que se me ocurre ahora para agradecerles todo el extraordinario trabajo que han realizado a lo largo de estos días, y el detalle que hoy han tenido conmigo: Dulce, Samuel, Iago, Ivan, Waldo, Quim y Xavi… y Mariana, Rafael, Guille, Marta, Dorleta, Ignasi, Fernando, Suso, Miquel, Carles, Paola, Jacobo, Humberto, Belén, Kintxo, Joan, Álvaro, Celia y Jordi. Muchas gracias.

Josep Lluís Pelegrí

Lo vamos a parar en 10 metros…

¿Ahora has notado algo?

Avante a un nudo…

¿Ya has muestreado esta botella?

En 30 segundos sonará un pitido….

Debería estar a unos 200 metros…

Estamos listos para subirlo…

Laboratorio-puente,

crujido y balanceo,

Un albatros observa la maniobra

y el cable naranja serpentea escurridizo…

El gusano de tela inicia su surco

mientras las gaviotas acarician las olas

y la noche se asoma por la popa.

Una y mil olas se repiten hasta el horizonte,

¿aparecerá por fin un pez volador?

ya podemos seguir,

amanecer y hespérides.

 

27 de abril, 2017

Resumen de campaña (II): las masas de agua de la Corriente de Malvinas

Las Corrientes de Malvinas y Brasil son totalmente distintas, lo que hace que su punto de encuentro sea una región frontal muy intensa de la que nacen estructuras muy peculiares. A grandes rasgos podemos decir que la Corriente de Brasil es una corriente de frontera oeste del giro subtropical del Océano Atlántico Sur, relativamente somera, salada y cálida, mientras que la Corriente de Malvinas suele entenderse como una extensión de la Corriente Circumpolar Antártica – fría, más dulce y que alcanza prácticamente sobre toda la columna de agua. Hoy quisiera explicar un poco lo que conocemos de la Corriente de Malvinas y ya en una próxima entrega os hablaré de la Corriente de Brasil.

Tal como he dicho, la Corriente de Malvinas usualmente se ve como una extensión hacia el norte de la corriente más intensa del planeta, la Corriente Circumpolar Antártica, alcanzando las latitudes del Río de La Plata. Sin embargo, la conexión no puede ser directa porque entre la región circumpolar y la zona por donde discurre la Corriente de Malvinas hay un conjunto de islas cuyos pasajes no exceden los 1500 m de profundidad. Es por ello que en los niveles intermedios y profundos de la Corriente de Malvinas se aprecia una importante señal de aguas modificadas, indicativa de aguas que recirculan desde bastante más al norte, sobrepasando incluso la región frontal.

La Corriente de Malvinas afecta prácticamente toda la columna de agua, es lo que denominamos una corriente con una contribución barotrópica importante: las aguas superficiales se mueven más veloces (a la componente barotrópica se le suma la baroclínica, resultado de la estratificación) pero incluso a profundidades de 1000 o 2000 m podemos encontrar corrientes superiores a los 0,1 m/s. Este movimiento de toda la columna contrasta en cierta medida con el hecho de que está formado por diferentes masas de agua. Aunque las capas más superficiales muestran aguas relativamente frías (temperaturas inferiores a 5°C), dulces (salinidades inferiores a 34.1 partes por mil) y oxigenadas (concentraciones de oxígeno disuelto de unas 270 micromoles por kg), todo un mundo de mezclas y brebajes resplandece en su interior!

En los primeros centenares de metros encontramos las Aguas Subantárticas Modales, que se forman cerca de la propia región frontal (principalmente entre los frentes subantártico y subtropical). Son aguas jóvenes y relativamente frías, y por tanto con altas concentraciones de oxígeno. Por debajo de esta masa de agua, llegando hasta prácticamente los 1000 m, nos encontramos con el Agua Antártica Intermedia, formada al sur del frente subantártico, en aguas frías y que han experimentado gran pluviosidad; esto, junto con su juventud, hace que se distinga por su mínimo de salinidad y valores relativamente elevados de oxígeno disuelto. Hundiéndonos aún más, nos encontramos con las Aguas Circumpolares Superiores, que han sido modificadas por su mezcla con las aguas noratlánticas profundas: son aguas muy viejas, y por tanto pobres en oxígeno, pero que tienen valores relativamente altos de salinidad. Mas por debajo aún, encontramos las Aguas Noratlánticas, originarias del Océano Atlántico Norte subpolar, muy saladas debido a que se han formado en regiones de elevada evaporación y poca precipitación y con valores relativamente bajos de oxígeno debido al largo viaje realizado. En lo más profundo podríamos encontrar las Aguas Antárticas de Fondo o, justo por encima, una mezcla de estas con las aguas circumpolares, lo que se denomina las Aguas Circumpolares Profundas.

Hemos pasado 24 horas de mala mar y, a Dios gracias, ya comienza a mejorar. Hemos tenido la gran fortuna de que esta mala mar nos ha encontrado, o nosotros la hemos encontrado a ella, ya de ruta hacia Santos, nuestro puerto de desembarque. Atardece en el Atlántico Sur, rayos de sol sobre el azul marino, reflejados en escarcha. Gracias, corrientes marinas, BIO Hespérides, científicos del proyecto Vaderetro.

Josep Lluís Pelegrí

27 de abril, 2017

Las tertulias de Álvaro

Álvaro Viúdez, oceanógrafo físico del Institut de Ciències del Mar, el primer día de campaña propuso unas tertulias informales después del café, donde cada persona nos fuese contando su vida en el ambiente más informal posible. Dicho y hecho, las tertulias después del almuerzo se han convertido en un punto central de reunión para tripulantes, técnicos y científicos del BIO Hespérides. Álvaro ha ejercido de moderador experto, consiguiendo que cada persona contase un poco de sus ilusiones e inquietudes, bajo la mirada atenta y las preguntas ávidas de todos los participantes. Hoy ha sido Álvaro quien no ha podido escapar y nos ha contado sobre sus peripecias de juventud, desde el bachillerato, universidad y mili, hasta sus primeros pasos en la oceanografía física en Lisboa y Baleares, para finalmente recalar en Barcelona. Álvaro Viudez, maestro de capa y espada, oceanógrafo y escenógrafo.

Josep Lluís Pelegrí

26 de abril, 2017

El tiempo

En medio de este azul infinito, cuando uno lleva ya unos cuantos días pierde un poco la noción del tiempo. Llevo días sin mirar en qué fecha estamos y apenas miro la hora aunque haya un reloj atado a mi muñeca. Entonces, te das cuenta que has adquirido una cierta adaptación al medio donde nos encontramos. Los megáfonos repartidos por el barco nos recuerdan la hora de comer, cenar y nos premian avisándonos a su manera, que el sol justo ha cruzado el horizonte para dar paso a una noche a veces espectacularmente estrellada y otras veces increíblemente oscura. Te mueves al ritmo de los motores o el deslizar del barco sobre el agua. Cuando se para, algo sucede, hay una estación. Cuando no, pasas el rato, trabajas, lees, piensas, duermes, hablas, cantas, observas. El tiempo se difumina, y es en este tiempo difuso donde nos encontramos más conectados con el aprecio más común de los aquí presentes, el océano.

Aunque la dimensión tiempo la usamos para proyectar nuestras observaciones, éstas están tomadas cuando menos importancia le damos pero cuando más lo vivimos. El tiempo al carecer de importancia la vida se intensifica y la experiencia de esta campaña ha sido inmejorablemente intensa.

Ignasi Vallès

24 de abril, 2017

Resumen de campaña (I): el filamento de agua del Río de la Plata

Ayer prometí que os contaría nuestros descubrimientos oceanográficos y, como “lo prometido es deuda”, aquí viene mi primera entrega de resultados científicos. Pero os anticipo que no será la última de este blog: prefiero ir lento – “vísteme despacio que tengo prisa” – y que vosotros y yo mismo disfrutemos la narración. Así pues, cada día entre hoy y el jueves, el día previo a nuestra entrada a Santos, os explicaré alguna idea que me ha dejado esta campaña en la Confluencia de Brasil-Malvinas. Hoy os contaré sobre la gran cantidad de agua relativamente dulce que hemos observado en las capas más superficiales de la Confluencia, aguas que tienen su origen en el Río de la Plata.

Según Wikipedia, el Rio de la Plata, al que descargan los Ríos Paraná y Uruguay, es el quinto más caudaloso del planeta, con un valor medio de 22.000 m3/s pero con crecidas de hasta 60.000 m3/s. Esta gran cantidad de agua llega a la plataforma continental en forma de pluma de agua dulce, que ocupa los primeros metros más superficiales de la columna de agua. La verdad es que no veníamos preparados a encontrarnos tanta agua dulce en la región de muestreo y vale la pena hacer un pequeño cálculo aproximado del significado de esta observación. Las aguas superficiales de la región tienen entre 33 y 34 partes por mil de sal y las que hemos observado de origen continental tienen usualmente 31 partes por mil, es lo que llamamos agua salobre. Estos números implican que aproximadamente entre un 5 y un 10% del agua salobre proviene del Rio de la Plata. Si toda esta agua salobre fluyese uniformemente a través de un semicírculo de 200 millas náuticas y 10 metros de profundidad nos encontraríamos que lo haría con una velocidad de unos 3 cm/s.

La realidad es que no lo hace de modo uniforme ¡en absoluto! Tiene una ruta de escape preferencial a lo largo de la región de Confluencia, en aquellas zonas donde el frente subsuperficial es más intenso. Este escape se manifiesta en forma de un filamento veloz que usualmente esperamos que sea relativamente estrecho, delgado e intenso, por ejemplo de 10 km de ancho, 10 m de profundidad y alcanzando velocidades de 1 m/s. Durante nuestra campaña, sin embargo, el filamento estaba mucho más desarrollado, cubriendo preferencialmente toda la región de aguas cálidas y alcanzando profundidades de hasta 30-40 m con salinidades que en algunos lugares alcanzaban valores inferiores a 29 partes por mil. Los modelos operacionales sugieren que esta expulsión es intermitente, condicionada por los vientos sobre la plataforma… pero esto habrá que verificarlo: la región está llena de sorpresas, lo que hace que los modelos tengan notables carencias predictivas.

La importancia de esta descarga de agua dulce, cargada de sedimentos y materia orgánica, es enorme. Se convierte en un gran exportador de carbono hacia las aguas profundas, carbono que escapa de la superficie terrestre. No solo directamente en cuanto lleva la materia disuelta de origen continental sino también indirectamente puesto que su carga de nutrientes potencia la producción primaria.

Es interesante meditar sobre la circunstancia que en zonas donde hay grandes retroflexiones, como son en la Confluencia de Brasil Malvinas y la región ecuatorial, nos encontremos con grandes descargas de ríos: Río de la Plata, Amazonas y Orinoco. Quizás tiene que ver con el hecho que son zonas limítrofes de forzamiento atmosférico, en el caso de la Confluencia entre los vientos subantárticos del oeste y los vientos alisios en la región subtropical: en este caso estaríamos hablando de un forzamiento atmosférico a gran escala. Pero podría también ser que la propia descarga condicionase la posición de la región frontal y, por tanto, la posición de la propia retroflexión.

Hasta aquí por hoy. Me quedan bastantes cosas por contar, como las intrusiones termohalinas en la región frontal, las características de las propias corrientes o las estructuras mesoescalares que se desarrollan… pero ya será mañana, ¡hay que disfrutar del camino!

 

Josep Lluís Pelegrí

23 de abril, 2017

Oceanógrafos

Tenemos la suerte de ejercer una linda profesión, dedicada al estudio de una componente vital para nuestro planeta y su vida: los océanos. Y tengo muchas razones para decir que es una linda profesión! La primera, y posiblemente la que me trajo al aquí y ahora, es que me brinda una gran oportunidad para entender un poco mejor el cómo funciona la naturaleza en la que vivimos, que en el fondo es un intento de entenderme a mí mismo. Otra razón es la de viajar y conocer lugares insospechados, en esta ocasión el Canal de Beagle y estos mares llenos de contrastes. También, y esto es realmente importante, me proporciona cada día un grano – pequeño o grande – de creatividad e imaginación. Y, cómo no, la oportunidad de trabajar como parte de un equipo de personas entusiastas de todas las edades, entre ellas gente que ha saboreado la vida con gran intensidad. Pero quizás lo que más me llena es la posibilidad de interactuar con chicos jóvenes fantásticos, tanto por su capacidad intelectual como humana. Se supone que soy yo quien les enseña pero no me cabe la menor duda que ellos me dan mucho más de lo que yo les puedo aportar.

Estos chicos son oceanógrafos, quizás aún en formación, pero lo llevan en sus venas. Aquí en el barco tenemos jóvenes doctores como Paola Castellanos, Carles Guallar, Jesús Peña y Miquel Rosell. Y estudiantes más jóvenes como Mariana Mirocca, Rafael Santana y Fernando García, además de doctorandos como Dorleta Oré-Echevarría, Marta Masdeu, Ignasi Vallès y Guillermina Paniagua. Todas estas chicas y chicos son fantásticos y tengo la esperanza que puedan continuar su carrera profesional en el mundo de la oceanografía, se lo merecen, lo disfrutarán y nos aportarán entusiasmo y muchas nuevas ideas.

Queridos lectores, jóvenes y no tan jóvenes, desearía poder compartir con vosotros mis sensaciones y sentimientos. No sé cómo hacerlo, pero dejadme intentarlo… cerrad por un momento los ojos e imaginaros este mar inmenso lleno de olas bajo los rayos del sol, con un pequeño barco surcando su superficie, lleno de equipos que arañan su interior, y de personas que dan forma a esas imágenes confusas para intentar crear un cuadro. Ese cuadro confuso, de sensaciones, ideas e imaginación, es el que discurre por mi interior. Esta noche seguro que, entre sueños, seguirá entretejiéndose y mañana, ya un poco más descansado, quizás alcance una forma o imagen descifrable.

Hoy hemos terminado de muestrear la Confluencia de Brasil-Malvinas, ha sido un día muy intenso! Ya veis que no he sido capaz de contaros la ciencia que hemos hecho, simplemente porqué estoy bastante cansado… Mañana si, os prometo que os contaré las mediciones que hemos hecho estos últimos días. Hoy os dejo solo con la intensidad de la jornada, la belleza de las olas en los ojos, el trabajo agradecido en compañía de este grupo de soñadores, oceanógrafos.

Josep Lluís Pelegrí

22 de abril, 2017

Hespérides

Es difícil imaginar desde tierra como puede funcionar un barco con las dimensiones como el Hespérides, a bordo tenemos 63 tripulantes sin contar al personal científico que en número varía, además de subir de forma esporádica en los tránsitos hacia y desde la Antártida. Cada uno de ellos lleva una responsabilidad distinta, todas de igual importancia para el funcionamiento de esta gigante máquina que atraviesa el Atlántico cada año para surtir de suministros a la base Antártica española.

La tripulación compuesta mayormente por hombres, también tiene un grupo más reducido de mujeres. Internamente existe entre ellos una division de responsabilidades que se traduce a personas que, identificándose o no con la responsabilidad que les toca, mantienen un código de lealtad que permite, por encima de todo, hacer con que cada tarea no sólo funcione, sino que además funcione muy bien. Este orden de divisiones se traduce a: el comandante como la figura que asume la responsabilidad principal del barco, el segundo oficial, que podemos traducir como su mano derecha, los oficiales, suboficiales, cabos primero, cabos y marinería. Cada uno lleva en turnos de trabajo la responsabilidad de que el barco funcione al máximo de todas sus capacidades.

Ver el barco desde nuestros ojos de científicos con objetivos académicos y con una visita por un periodo definido, representa ver como cada milla que el barco recorre es un desafío para toda su tripulación. Sus horarios permiten optimizar el funcionamiento tanto humano como mecánico, y es que el barco es la combinación de ambas cosas, por un lado las máquinas, que permiten andar en el mar, hacer funcionar los motores. Las máquinas que permiten que los instrumentos se lancen y se recojan del agua. Por otro lado, está este maravilloso grupo de personas que nos permiten tener todo lo que necesitamos para vivir aquí en el mar.

Cada maniobra es un espectáculo de máxima audiencia y con el mejor final. Estas nos transmiten constantemente la sensación de que son sencillas, a veces es necesario que alguna de ellas se complique ligeramente de forma que pueda recordarnos y trasladarnos a la dificultad y la incertidumbre de las maniobras en el mar. Es fascinante ver el nivel de implicación de todas y todos en cada maniobra, recibir las ganas, la voluntad de que todo termine bien. El manejo del barco desde el puente de mando, las grúas y los cables del que cuelgan nuestros instrumentos, que transfieren nuestros ojos dentro del mar.

Es difícil imaginar desde fuera todo lo que puede implicar cada paso de este gigante metálico llamado Hespérides en el océano, sorprende ver como este grupo de navegantes anónimos dan lo mejor de si en cada momento. El encuentro complementario de científicos y navegantes puede realmente definir este espacio de trabajo sobre el mar… tripulantes conocedores de la navegación y científicos curiosos con la necesidad de comprender este universo salado.

Paola Castellanos

21 de abril, 2017

Un océano caprichoso

Las olas de 3-4 m nos han hecho cambiar de planes. El viento ha llegado casi inesperadamente, como casi todo lo que ocurre en esta región limítrofe entre aguas subantárticas y subtropicales, como si se nos hubiese quedado la puerta abierta y entrase el frio aire de invierno hacia la cocina. Y con el viento han llegado las olas, el balanceo del buque y, casi más notorio que el propio vaivén, el continuo ruido de algo que se retuerce… todo el interior del buque al compás de estas olas jóvenes, nerviosas y juguetonas.

Gracias a la pericia de técnicos y tripulación, el SeaSoar ha salido ileso del agua y ahora nos dirigimos, con el buque a media máquina y siguiendo la ruta más benigna posible, a recuperar los perfiladores Appex. Los tenemos muy localizados, así han estado desde el primer día, y tenemos plena confianza en que los encontraremos. Seguro que el mar nos dará un respiro, confiamos en que la borrasca ya habrá pasado de largo y las olas juguetonas darán paso a otras más maduras, reposadas y predecibles.

Después de recoger los perfiladores, retomaremos las estaciones – nos quedan unas 10 estaciones en dos días de arduo trabajo – para terminar de extraer al máximo los secretos del interior de este mar ahora encabritado. Por debajo de estas olas espumosas ahora sabemos que hay corrientes muy intensas que chocan, se fraccionan, se abrazan… corrientes de aguas subantárticas, dulces y frías, cubiertas de aguas tropicales, cálidas y saladas, y que llevan de sombrero a las aguas del Río de La Plata, cálidas y mucho más dulces. La estrecha relación entre estas tres masas de aguas, aparentemente ajenas, conduce a estructuras de muy diversos tamaños que dibujan la más inesperada de las figuras surrealistas… ha sido una de las más gratas sorpresas de esta campaña. Es un océano caprichoso y voluble, con olas y corrientes casi impredecibles, todo un reto para nosotros y los jóvenes investigadores que afortunadamente nos seguirán.

Os dejo con este mapa de trazos que muestran el ir y venir del BIO Hespérides sobre la región de Confluencia durante estos últimos 10 días. Como veréis lo hemos atravesado en varias ocasiones, la numeración de los CTDs (CTDnnn) y los SeaSoar (SSxx) seguramente os ayudará a descifrar cual ha sido nuestro recorrido. Para nosotros es un pequeño crucigrama que hemos ido llenando a lo largo de estos días: nos llevamos las sensaciones, como intuiciones en la punta de los labios que pugnan por salir, ahora toca encontrar las palabras para llenar de sentido la historia.

Josep Lluís Pelegrí

20 de abril, 2017

L’oceanografia és ciència d’observació

Diguem que l’oceanografia és ciència d’observació, si més no d’aquella part del món que va néixer líquida i salada. Naturalment que el concepte d’observació va més enllà que la presa de mostres. Observar no és prendre la temperatura del pacient i au, sinó que s’asembla més a l’actitud ‘d’incansable atenció altruista’ que va dur Joseph Conrad a convertir-se, d’home de mar, en novel·lista. Observar és, en certa manera, conviure. I doncs, l’oceanografia, aquesta oceanografia descriptiva que practiquem a bord dels vaixells, és una forma de convivència amb la mar.

Conviure, és a dir anar-se coneixent. Hi ha altres formes de convivència, és clar, però ara practiquem aquesta. Hi ha un mètode i uns passos, una progressió del relat científic, que es fonamenten en la mesura. I aquí vé una de les particularitats de l’oceanografia, simple, elemental: la mar, d’entrada, és reàcia als afitaments. La podem mirar de cap a cap, tota ella blava, sense descobrir-hi topants ni accidents que dónin peu al reconeixement ni a la mesura. El naixement d’una disciplina tan elemental com la geometria, que entre camps treballats gairebé que sembla una conseqüència inevitable de l’activitat mental, en la mar no té literalment on agafar-se. Fins i tot en la meteorologia hi ha núvols, formes capricioses però classificables per on la ment enfila la construcció d’alguna mena de cosmogonia. A més hi ha el fet, també elemental, que de la mar només en veiem la pell. D’alguna manera, la nostra ment, tan donada a imaginar que no sap ser plenament ella mateixa sense la imaginació, necessita projectar l’experiència sensorial més immediata (el gust, la tebior, la terbolesa) per construir-se una imatge del cos de l’aigua.

Aquí, a bord d’un vaixell oceanogràfic, aquesta projecció es fa amb aparells, sondes, boies, i tot de sensors d’allò més complicats que ens porten, de la mar, salabrors llunyanes, temperatures remotes, irisacions amagades. I llavors sí: com un cec a qui algú descrivís els color d’una comarca, la nostra ment s’anirà fent una imatge de la mar que naveguem: que si l’aigua blava i freda de les Malvines es cobreix amb una llengua dolça i calenta que li arriba de la costa, que si més al fons encara es nota la fredor dels pols, que si l’escalfor del sol, a l’equador, agita la mar amb una lenta cadència…

I, poc a poc, a força de mirar i de remirar, arriba un dia que algú, en navegar per un canvi de color de l’aigua o veient com s’endolceix, pot dir, sense por d’equivocar-se: per aquí ja hi he passat, recordo aquests topants, els reconec i m’agrada veure’ls! Cal tenir molta experiència, és clar, cal haver conviscut molt amb la mar. La sort d’aquesta campanya és que més d’un dels que hi prenen part la tenen, I que de la seva mà la mar, poc a poc, deixa que en diguem alguna cosa.

Joan Puigdefabregas – ICM-CSIC

19 de abril, 2017

El alma del BIO Hespérides: su tripulación

Llevan cinco meses fuera de casa y siguen con el mismo entusiasmo que el primer día. La tripulación del Hespérides es un ejemplo de trabajo, responsabilidad y dedicación, un ejemplo de la gran labor que puede y debe realizar la armada española. Son una pieza fundamental en el desarrollo de esta campaña, con su trabajo y actitud se consiguen las metas al 110%, más de lo que inicialmente podríamos prever.

Con estas líneas y las fotos que las acompañan quiero expresar mi agradecimiento personal, y el de todo el personal científico y técnico de la campaña, a este grupo de navegantes, entre soldados y aventureros, de trabajo cotidiano responsable y mirada en el horizonte… fortaleza exterior y alma sensible. Gracias.

Josep Lluis Pelegrí

16 de abril, 2017

CTDs y SeaSoar

¡Vaya si hemos entrado de lleno en la Confluencia de Brasil Malvinas! Llevamos 72 horas de la variabilidad espacial más maravillosa que podría imaginar, ¡es extraordinario! Remolinos cálidos de escalas de 10 km y 500 m de espesor, intrusiones termohalinas profundas, elevada fluorescencia a centenares de metros de profundidad, intensos gradientes horizontales y verticales cerca de la superficie del océano y a 200-300 m de profundidad, todo cubierto por una inmensa pluma de agua dulce, con valores de menos de 30 psu a 300 millas náuticas de costa.

Cerca de la costa, a lo largo de la parte superior del talud, tenemos una intrusión superficial de agua subantártica, con corrientes hacia el norte, clara extensión de la Corriente de Malvinas. En la propia región frontal, las grandes intrusiones profundas nos muestran las vías de propagación del agua subantártica mientras que las intrusiones más pequeñas posiblemente corresponden a pequeñas inestabilidades que están en fase de desarrollo.

Durante estas 72 horas hemos realizado una veintena de estaciones CTD, separadas por distancias que oscilan entre las 20 millas náuticas (mn) lejos de costa y las 10 mn a lo largo del talud, además de media docena de estaciones de microestructura. También hemos lanzado 3 perfiladores del programa EuroArgo, en colaboración con los colegas franceses, y 3 derivadores subsuperficiales. A lo largo del talud, hemos lanzado nuestros perfiladores Appex, que recuperaremos dentro de unos días.

Durante las últimas 24 horas estamos trabajando con el SeaSoar, realizando trazos de unos 40-50 mn de largo separados por 10 mn. El SeaSoar es un vehículo ondulante que planea entre unos 5 m y 350 m de profundidad, con el buque a 8 nudos, de modo que se obtiene un perfil tipo CTD hasta 350 m cada 2 km. Esto representa una resolución espacial muy elevada, que nos permitirá entender mejor las escalas espaciales de las intrusiones.  La resolución está limitada por la distancia entre los trazos del SeaSoar; para mejorarla haremos unas repeticiones intercaladas, de modo que la distancia entre trazos se reducirá a la mitad, de 10 a 5 mn.

Nos acompaña la buena mar aunque la cobertura nubosa y la temperatura del aire cambian constantemente, al pasar de un lado al otro del frente superficial de confluencia. Ahora mismo hace un hermoso sol, a pesar que estamos en la parte norte del frente que suele ser más nubosa, y la temperatura del aire es muy agradable, unos 16-18 grados Celsius. Os adjunto varias fotos de cubierta, en una de ellas con Xavi Vidal y Joaquim Rabadà en la cubierta de popa poniendo a punto el SeaSoar, y un selfie en el puente, para que podáis poner rostro a mis palabras!

Josep Lluis Pelegrí

15 de abril, 2017

En la Confluencia

Hoy hemos entrado de lleno en la Confluencia de Brasil-Malvinas, y lo hemos hecho de forma bastante inesperada. Basados en las salidas de los modelos operacionales, habíamos previsto realizar una primera estación en una posición que suponíamos estaba a unas 40 mn al sur de la zona frontal. Nuestra ruta era hacia el norte-nordeste, desde la estación más costa-afuera de la sección sur hacia una de las secciones centrales que iban a cruzar la región frontal de sur a norte (ver el mapa abajo). Faltando unas 15 millas para la primera estación nos hemos encontrado con un rápido aumento en la temperatura y salinidad superficial, registrada por el termosalinómetro en continuo del buque. Inicialmente hemos pensado que se trataba de un filamento de aguas superficiales que provenía de un remolino localizado al sureste de la confluencia pero el sensor de corrientes del buque mostraba corrientes hacia el sureste que bien podían estar asociadas al frente. Es por ello que hemos decidido adelantar la primera estación unos 10 mn y, para nuestra sorpresa, nos hemos encontrado con una estructura característica de la región frontal, con numerosas intrusiones termohalinas del agua subantártica.

Antes de la estación cada uno de los presentes se ha arriesgado y ha hecho un pronóstico sobre la profundidad a la cual se iba a encontrar la isoterma de 8°C. Yo he tirado corto y he dicho 100 m mientras que Miquel Rosell ha sido quien ha propuesto el valor más alto, 335 m. Por un momento pensé que iba a ganar yo pues después de unos 50 m de aguas relativamente cálidas la temperatura empezó a bajar rápidamente y a 90 m ya estaba en los 10°C… pero ha sido un espejismo, o mejor dicho una intrusión de agua subantártica: a partir de ese valor ha vuelto a aumentar y después ha disminuido más lentamente hasta alcanzar los 8°C sobre los 350 m. Todo sea dicho, después ha vuelto a aumentar, pero solo para demostrar que estábamos en aguas subtropicales bien estratificadas, es decir, que ya habíamos atravesado la región frontal superficial.

Una caja de sorpresas, eso es el océano, y en ocasiones ni siquiera los modelos operacionales más avanzados pueden reproducirlo correctamente, modelos que utilizan todo tipo de mediciones en tiempo de real (satélite, perfiladores del programa Argo, entre otros) para que las predicciones sean más realistas. Linda lección para todos, jóvenes y viejos, lección oceanográfica y lección de humildad, lección de vida.

Josep Lluis Pelegrí

14 de abril, 2017

El tránsito

Desde que salimos del canal de Beagle el domingo hemos estamos navegando hacia el norte Rumbo a la zona de Confluencia. Estamos en transito, este tiempo nos ha permitido conocernos, repartir tareas, adaptarnos a los nuevos horarios de turnos. Hemos ido adaptando nuestra mente y nuestro cuerpo al ritmo de la navegación, al ritmo del mar.  Todo esto nos ayuda a encontrar nuestra casa en el barco, a repartir espacios y encontrar lugares para trabajar, comer, descansar. Las tertulias, de grandes aprendizajes surgen a diario, dejan asomar  futuras colaboraciones y el trabajo que continuará al llegar a tierra. Somos un grupo en gran parte formado por científicos españoles, también tenemos brasileños, argentinos y uruguayos. En su mayoría somos físicos, y buscamos caracterizar los procesos que ocurren en esta region frontal, pero también tenemos  biólogos y biogeoquímicos, que buscan reconocer la vida planctónica y los flujos del carbono y los nutrientes en esta región de encuentro.

Somos observadores del mar, nuestros ojos se acostumbran de nuevo a este azul intenso siempre en movimiento, la mirada recibe la brisa marina, nos sensibiliza al océano en la universidad del oleaje.

Hemos sentido el océano austral en el vaivén del barco, hemos abierto nuestros poros al aire salado. Estamos preparados…El transito se convirtió en el lugar, en el día, en la vida…

Paola Castellanos

13 de abril, 2017

Sección Sur

Ayer navegamos todo el día pues las condiciones meteorológicas no eran buenas para hacer estaciones hidrográficas. Por suerte la mar entraba por popa, lo que permitía una navegación bastante cómoda. En dos ocasiones iniciamos la maniobra para muestrear junto a las estaciones de los colegas argentinos, a lo largo de 44.7S, y tuvimos que desistir. Finalmente, visto el parte meteorológico, decidimos seguir avanzando hacia el norte y realizar esta sección Sur en la mañana de hoy, a lo largo de 41.2S.

Es jueves santo, en teoría día festivo en la mar aunque para el buque será un día de mucha actividad. Cinco estaciones desde la plataforma hasta alcanzar aguas profundas (4000 m), con el lanzamiento de un derivador, un perfilador y la primera estación de microestructura. A las 8 de la mañana hora local empezamos con la primera estación, localizada cerca del límite exterior de la plataforma (unos 110 m), y hace un rato, sobre las 11 horas, ya hemos terminado la segunda sobre los 550 m. La siguiente no tardará a caer… mientras escribo estas líneas mantengo un ojo en la sonda pues estamos sobre el talud y la sonda puede aumentar rápidamente, y no queremos pasarnos de la isóbata de 1200 m que es donde la Corriente de Malvinas debería tener su máxima intensidad…  (la tripulación utiliza la palabra “veril” y veo que, curiosamente, mi corrector en Word me avisa sobre la palabra isóbata pero queda contento con la de veril).

Jueves Santo en la mar, mucha luz, ya más brillante que la que teníamos en el extremo sur de la Patagonia, a 53S. Numerosas aves alrededor del buque, gaviotas y albatros, que vuelan gentilmente sin prácticamente ningún esfuerzo…

Jueves de trabajo físico e intelectual pero también jueves para muchas otras cosas. Hace un rato en el puente, viendo las aves entre estación y estación, he conversado con nuestro comandante, Aurelio Fernández Dapena, sobre el consciente y el subconsciente de las aves. De modo natural la conversación ha derivado hacia las personas y la importancia de potenciar sus intuiciones y creatividad. Estos instantes en el marco maravilloso de este mundo marino me hacen pensar que disfruto de una experiencia irrepetible, un camino de descubrimiento del océano en compañía de un extraordinario grupo de investigadores de todas las edades. Para mi es el mejor escenario posible para incentivar la intuición, creatividad, comunicación y trabajo en equipo, ¿qué más se puede pedir?

Josep Lluis Pelegrí

12 de abril, 2017

Sobta, en la mar, que és tan plana de natural, trobar-hi l’impuls de la verticalitat. Les onades, sobre la superfície blava que travessem, alcen el barco un parell de metres i el tornen a abaixar, amb una contundència irreprotxable i a la vegada continguda, perquè si bé la força d’una onada és immensa, també és limitada. Arribat a la cresta, el barco torna a baixar invariablement. De molt antic els homes s’han meravellat d’aquesta capacitat de la mar de contenir-se, com si aquest impuls vertical que en potència la duria a inundar les costes i les ciutats es veiés constrenyit per alguna llei natural impossible d’esquivar. Així, per exemple, Properci en parla i s’en sorprèn al seu llibre ‘De Rerum Natura’, que vé a ser com el tret de sortida –reprès molts anys després, ja al renaixement-, d’un impuls científic consistent en l’observació raonada del món, que ara ens duu, després d’incomptables giravolts al llarg de la història, a la mar de les Malvines, on perseguim una estructura –molt significativament, en el llenguatge col·loquial d’oceanògrafs en diem un front, que és una forma precisament vertical- que just si es deixarà endevinar sota la blava opacitat de l’ensurada per un canvi de temperatura, en qualsevol moment ara que, a l’hemisferi austral, fa un cel ben clar i som a primers de tardor.

En certa manera, doncs, el que fem és perseguir a les palpentes una forma alçada, que per nosaltres serà significativa de les lleis que governen el moviment de les aigües. I submergirem sondes fins al que en diem les profunditats, fins a les foneres, per mirar de dibuixar, llençol rere llençol, quina pinta tenia l’oceà si ens el miràvem aixecat. Ara, per exemple, naveguem sobre un corrent intens i fred, que vé del sud i que arribarà a trobar-se amb un corrent igualment intens, però calent, que vé del nord. Com s’ho faran, quan es trobin? Triarà l’un de passar per sobre de l’altre? Es desviaran com dos cotxes a l’autopista per no embestir-se? Frenaran l’un contra l’altre i sortiran de la seva ruta? El més probable és que se’ns repeteixi la sorpresa de Properci quan intuïa lleis de conducta en el moviment de les onades. És d’això que, fent-nos dibuixos com cortines mentals, en successius decorats oceanogràfics, voldrem parlar. Al capdavall, nosaltres vivim entre aquestes immensitats d’aigua, i parlar de les lleis que en governen i limiten els moviments és parlar, ni que sigui una mica, des d’aquest destí humà, finit i limitat, sobre el qual ens volem, a vegades ben precàriament, sostenir.

Joan Puigdefabregas – ICM-CSIC

12 de abril, 2017

Salida de Ushuaia y navegación por el Canal Beagle

Colaboración de Jacobo Martín, Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET, Ushuaia, Argentina).

Al arrancar la campaña, salimos de Ushuaia, capital de la Provincia Argentina de Tierra del Fuego. Esta región recibe este nombre por las columnas de humo que Fernando de Magallanes, al navegar el estrecho que lleva su nombre,  advertía en la tierra que divisaba al sur. Pasaron varios siglos hasta que los europeos exploraron la Isla de Tierra del Fuego y tomaron contacto con los nativos, los cuales se calentaban en estas frías latitudes encendiendo las fogatas que Magallanes veía a lo lejos. No fue hasta 1830 que una expedición al mando del Comandante Fitz Roy encontró el canal, dándole el nombre del barco que les llevó hasta allí: El HMS Beagle. Hasta entonces, este paso entre los océanos Atlántico y Pacifico era conocido sólo por los Yaganes, el pueblo canoero que sorprendió a los navegantes europeos por su casi total desnudez a pesar del frío, y también por su habilidad para llevar fogatas encendidas dentro de sus sencillas canoas, lo que lograban rellenándolas con arcilla.

El Beagle es un valle de origen tectónico que ha sido retrabajado por sucesivas glaciaciones,  la última de las cuales tuvo su apogeo hace 20000 años. Entonces, el entorno de Ushuaia estaba cubierto por una capa de hielo de un kilómetro de espesor. Los cerros que quedaron por debajo del hielo se pueden reconocer hoy por sus cimas redondeadas, pulidas por las enormes masas de hielo en movimiento, mientras que las montañas que quedaron por encima del nivel del hielo tienen un aspecto más puntiagudo, tal es el caso del imponente Monte Olivia que domina el único acceso a la ciudad por la ruta N3. Hace 12000 años, el aumento de la temperatura global había permitido el retroceso del hielo, dejando en su lugar un amplio valle donde corrían ríos y se formaban lagunas. La liberación de grandes cantidades de agua retenidas en los glaciares, sumado a la expansión térmica del océano, provocó el ascenso del nivel del mar y así hace unos 10000 años, éste inundó el valle.

El Beagle es hoy un pasaje interoceánico relativamente estrecho que se extiende entre el Pacifico y Atlántico a lo largo de unos 300 kilómetros. En algunos tramos tiene apenas 1.5 kilómetros de anchura. La costa y el fondo del canal son muy accidentados, testimonio de la intensa acción de las enormes masas de hielo sobre el relieve. Así, encontramos valles excavados de más de 200 metros de profundidad, pero también numerosos islotes y bancos muy someros allí donde el glaciar en retroceso descargó los sedimentos que arrastraba.

Durante la primera jornada de RETRO-BMC, aprovechamos la salida desde Ushuaia hacia el Este para hacer una mini-campaña de 16 horas en el sector oriental (Argentino) del canal  (la parte sur y occidental del canal pertenece a Chile). El trabajo consistió en el estudio de las propiedades físicas del agua del canal mediante perfilado con CTD y medición de las corrientes mediante perfiladores acústicos por efecto Doppler (ADCP).

El agua del Beagle es de origen marino pero fuertemente modificada a su paso por el canal. El flujo de agua transcurre de oeste a este, ingresa desde el Pacífico y en el tránsito por el canal se va modificando al recibir aportes de agua dulce desde los ríos y principalmente de los glaciares, ya que aún subsisten algunos en la parte occidental del canal y en contacto directo con la costa.

A la altura de Ushuaia, la salinidad superficial media es de sólo 30 unidades*, lo que sitúa estas aguas en el límite entre aguas salobres/estuáricas y las netamente marinas. Como referencia, la salinidad media de los océanos es de 35 (38 en el Mediterráneo frente a Barcelona).

Navegando hacia el Este desde Ushuaia nos encontramos con un abrupto cambio de profundidad desde casi 200 metros a unos 20 metros (Banco Herradura) y a continuación el también somero Paso Mackinlay. Este estrecho es de gran importancia en la dinámica del canal, ya que restringe el paso del agua que avanza desde el oeste y además justo al franquearlo se  puede percibir en las propiedades del agua la influencia del Atlántico. En realidad, ambos extremos del canal están bañados por la misma corriente: la Corriente de Cabo de Hornos que se origina frente a las costas de Chile a latitud 49ºS, donde la corriente circumpolar encuentra la costa y se bifurca en una rama que fluye hacia el norte (Corriente de Humboldt) y otra que trascurre hacia el sur, rodeando el extremo del continente por el Cabo de Hornos y apareciendo de nuevo al este de Tierra del Fuego.

El BIO Hespérides hizo varias idas y venida entre paso Mackinlay y el extremo este del canal para estudiar, a lo largo de un ciclo de marea, la interacción del agua proveniente del oeste (con una clara señal continental) y la del este (menos modificada). Estas dos masas de agua se disponen verticalmente como en un estuario, con la capa más dulce y ligera flotando sobre una “cuña” de agua más salada y en este caso particular también más cálida.

Prosiguiendo hacia el Este, navegamos al sur de Península Mitre y enfilamos hacia el norte por el Estrecho Le Maire dejando a estribor la Isla de los Estados con sus imponentes montañas y fiordos. Toda esta zona carece del resguardo del que goza el Canal Beagle frente a los fuertes vientos predominantes del Oeste y Suroeste. Es una de las regiones más peligrosas del mundo para la navegación como atestiguan los numerosos naufragios que jalonan las costas y el fondo entre Cabo de Hornos e Isla de los Estados.

*Los oceanógrafos definen la salinidad en la “Escala Practica de Salinidad” (PSS-78), la cual carece de unidades físicas. Muy aproximadamente, una estas unidades adimensionales  corresponde a un gramo de sal por litro de agua.

 Jacobo Martín

11 de abril, 2017

Transito Beagle-Confluencia

Anteayer en la noche dejamos el Estrecho de la Maire, entre Tierra del Fuego e Isla de los Estados, y entramos en la plataforma continental de la Patagonia con rumbo norte. El Hespérides ahora mismo está en la posición (46°26’S, 61°37W) con buen tiempo pero con mar gruesa, de unos 5-6 m de amplitud, que afortunadamente nos llega por popa.

En el buque seguimos con la rutina de procesar los datos del Canal de Beagle y prepararnos para las medidas que tenemos en frente. Mañana llegaremos a la primera estación, localizada en (44°42’S, 60°53’W), sobre las 4 de la mañana. Corresponde a la posición del anclaje A3 que los investigadores de la Universidad de Buenos Aires (Martin Saraceno y Alberto Piola entre otros) mantienen en la zona. Después seguiremos hacia el este para hacer otras 4 estaciones en zonas donde hay otros tantos anclajes y de allí seguiremos más al norte, hacia la región de Confluencia, a iniciar el grueso del trabajo.

El sol entra por la ventana de babor de mi cámara, tal como podéis ver en la foto… Esta tarde tuvimos la segunda de las tertulias de café, donde nos reunimos para conversar sobre ciencia y otros muchos temas. Ayer Jordi Salat nos contaba sobre sus recuerdos y experiencias, y hoy fue Celia quien compartía con nosotros las sensaciones de toda una vida. La pasión y recuerdos de unos aunados a la ilusión y futuro de otros conducen a un breve pero intenso intercambio de pensamientos, sentimientos y esperanzas. Es el Atlántico Sur que nos llena de una sensación que no sabes si es alegría o melancolía, como el sol que se cuela por mi ventana, luz fugaz que te hace entrecerrar los ojos por un momento… hasta que terminas levantándote a correr la cortina para no quedar deslumbrado y así poder seguir caminando… ley de vida

Josep Lluis Pelegrí

9 y 10 de abril, 2017

Observadores del mar

El mar se nos presenta como un gigante sobre cuyo lomo vamos explorando sus constantes vitales. El Hespérides navega sobre este lomo helado, sobre el Canal de Beagle, mientras la bandera española ondea de Chile a Argentina y va y vuelve explorando su comportamiento.

Podemos ver la acción de la naturaleza sobre su estructura térmica, sobre su densidad, sobre su movimiento. Es fantástico poder experimentar cuanta información objetiva puedes sacar del agua. El agua tiene temperatura, salinidad, oxigeno, nutrientes orgánicos e inorgánicos, fitoplancton..

El agua se mueve , el viento sopla y las nubes no dejan entrar el sol. El viento sopla y el sol calienta.

La física se torna inmensamente romántica y te sientes como si tuviéramos que transportar un enorme fonendoscopio para poder diagnosticar que le pasa a la mar.

A ambos lados del canal de Beagle las montañas son suaves o muy escarpadas.

Belén Rodriguez (Universidad Complutense de Madrid)


9 y 10 de abril, 2017

El inmenso gigante

Es el hielo que o bien ha modelado las cumbres o las ha desquebrajado. Las montañas son cuchillos o son suaves lomas y el nivel medio marca el umbral que hace miles de años indicaba hasta donde llegaba el hielo.

El agua del canal nos revela baja salinidad, descubre que este pedacito de océano lleva información sobre ese agua dulce descargada por los glaciares. Es el fin del verano y en el fin del mundo dentro de poco todo volverá a estar nevado. Una especie de haya adorna el valle y los leones marinos saltan por el canal.

Son las 12 de la noche. Me toca turno de CTD. Cada 4 horas un grupo controla las medidas. Sacamos el agua de las botellas del CTD. Cada una se ha abierto a una profundidad diferente y ha tomado una muestra del agua dentro de la cual el hombre no puede vivir. Es como sacarle sangre al mar.

El mar es un inmenso gigante, cambia con la latitud. El viento  y la lluvia cambiaron sus propiedades e hicieron que se desplazara a lugares alejados. Son las venas del océano que recorren el globo.  Sobre su lomo, el Hespérides es una gran UVI móvil que quiere saber mas de este gigante.

Salimos del canal de Beagle. Nos siguen los albatros. Creen que vamos a sacar las redes de arrastre, pero no somos un barco pesquero, sino un barco lleno de curiosos que creemos que este inmenso gigante nos puede dar más y más información  que hará que un día podramos conocerlo en su totalidad. Veo a los albatros quitando  garrapatas a este gigante. Comen de su lomo. Planean y en picado sacan peces que casi siempre no somos capaces de ver.

No era consciente de que el mar ya no es agua, sino muchas otras cosas y que nosotros  intentamos enfrentarnos a el y conocerle, para poder saber aun mas

El canal de Beagle quedó atrás y el barco se alejó de tierra. Sólo hay luz, viento, nubes y albatros,  y agua, mucha agua que se balancea como el lomo de un inmenso animal. Cuando salgo a cubierta ya no veo el mar, sino el vello acuoso que se eriza por el viento, que respira y nos deja navegar. Es  inmenso, nunca vi tanta inmensidad.

Belén Rodriguez (Universidad Complutense de Madrid)

 


8 y 9 de abril, 2017

El Canal de Beagle

Nuestra campaña comenzó ayer 8 de abril de 2017 en el Canal de Beagle, zarpando desde Ushuaia a las 12 horas.

El Canal de Beagle es un brazo de agua que se extiende unos 250 km del Pacífico hasta el Atlántico y Ushuaia está aproximadamente en el centro del Canal. El objetivo de nuestro estudio es determinar las condiciones hidrográficas y de corrientes en la parte oriental del Canal de Beagle, entre Ushuaia y el Atlántico, durante varios estadios de la marea.

Para alcanzar nuestros objetivos hemos realizado 16 horas de medidas dentro del canal y otras tantas en la boca del mismo utilizando el sistema CTD-Roseta-LADCP del buque. En los próximos días os describiré con detalle este sistema pero por el momento basta con decir que nos permite ver la dinámica y termodinámica de la columna de agua, así como la toma de muestras de agua para su posterior análisis en el buque o ya en tierra. Han sido 32 horas muy intensas de un ir y venir, hacia este y oeste, persiguiendo la señal de marea, con el fin de ver como cambiaban las corrientes y se modificaba la estructura de la columna de agua.

Hemos tenido buen tiempo y se ha realizado un excelente trabajo que ya os iremos explicando en los próximos dos días. De momento solo ir a descansar un poco con su recuerdo de luz, de cielo y agua, de cumbres nevadas reflejadas en sus aguas, amaneceres atlánticos y atardeceres pacíficos, luz austral.

Josep Lluis Pelegrí


7 de abril, 2017

Ushuaia y el Hespérides

Ayer, a las 11 de la mañana del 7 de abril llegamos a Ushuaia, la ciudad más austral del continente. El descenso con el avión ha sido espectacular, entre montañas nevadas y ríos de agua.  Del aeropuerto al puerto, donde el Hespérides rojiblanco destacaba entre otros navíos. Subir el equipaje a bordo, salir a almorzar y volver al buque para terminar de organizarnos: descargar los materiales que están en las bodegas, asegurarse que no falta nada de última hora…

A las 19:30 breve reunión de trabajo sobre como abordaremos el trabajo en el Canal de Beagle. Después, salir a dar una vuelta por la ciudad, comer juntos y de regreso al buque a descansar.

Primera noche y despertar en el camarote del buque. A las 11 horas tendremos una reunión para coordinar las actividades que realizaremos en el Canal de Beagle pues partimos a las 12 horas y la primera estación será muy poco después…

Ya os iremos contado, gracias por acompañaros.

Josep Lluis Pelegrí


28 de marzo, 2017

10 días para embarcar

Dentro de 10 días arrancará la campaña RETRO-BMC. Han sido muchos meses de preparación. El año 2014 hicimos la solicitud del proyecto VA-DE-RETRO en el cual ya planteábamos la realización de la campaña y se enviaba toda la documentación pertinente. Hace unos nueve meses enviamos las solicitudes de permiso de navegación en las aguas territoriales argentinas y uruguayas, junto con la documentación actualizada de solicitud del material que se iba a utilizar en la campaña. Después vino un periodo de incertidumbre pues no estaba claro que se fuese a realizar la campaña antártica del Hespérides. Finalmente el buque partió, aunque con retraso – ocasionando la postergación de la campaña RETRO-EZJ en el Atlántico ecuatorial occidental para Noviembre de 2017 – pero a tiempo para que se realizase la segunda parte, la campaña RETRO-BMC. En febrero se terminaron de preparar todos los materiales y equipos y se envió un contenedor cargadito a Ushuaia.

No es el momento para detallar todos los trabajos preparativos pues seguramente resultaría aburrido, pero creo que sí que vale la pena destacar que ha sido un intenso trabajo de equipo. Gran parte del esfuerzo de preparación ha brindado fruto – aunque algunos aspectos no se han podido concretar, como es el caso del Glider que finalmente no estará a bordo. En cualquier caso estamos contentos, pues todo forma parte del proceso de aprendizaje: sabemos que siempre es necesario mirar lo más lejos posible para alcanzar los objetivos planteados. Lo hacemos con la mayor ilusión y empeño, y eso es lo que más cuenta. A veces tropezamos pero siempre seguimos adelante, con este equipo de personas entusiastas estamos seguros que los resultados llegarán.

Esperamos nos acompañéis en la campaña RETRO-BMC, a bordo del Hespérides, con salida de Ushuaia (Argentina) el 8 de Abril y llegada al puerto de Santos (Brasil) el 28 de Abril. Nuestro objetivo es estudiar una de las regiones más fascinantes del planeta océano, os lo iremos contando a lo largo de las próximas semanas.

Josep Lluis Pelegrí