icono_diarioDiario de Campaña


Os explicamos el día a día de nuestra expedición científica

27 de marzo 2015
Resumen y cierre: hasta siempre

Durante estos últimos cuatro días, de tránsito hacia Salvador de Bahía, todas las mañanas nos hemos reunido para ver los trabajos que han hecho los miembros del equipo de científicos. Mañana tendremos una última sesión de discusión y el sábado trataremos de definir los trabajos que intentaremos publicar con los datos de la campaña. El lunes en la mañana, Dios mediante, entraremos a Salvador de Bahía. A continuación os explico un poco quienes han formado el extraordinario equipo de científicos de la campaña. Podrías estar horas hablando de este extraordinario grupo de personas pero tengo que abreviar, así que os explicaré algunos de sus rasgos que me han cautivado.

Primero fue Sergio Ramírez quien nos enseñó diagramas temperatura-salinidad, secciones hidrográficas y campos de velocidades geostróficas. Sergio es un chico alegre y optimista, hermosas cualidades para la vida. Está a mitad de su tesis doctoral y estoy convencido que esta campaña le ha ido muy bien para reforzar una serie de habilidades, ilusionarse más todavía con su trabajo; creo que ha sido un momento importante en su proceso de maduración como científico.

Después Jesús (Suso) Peña nos mostró simulaciones de trayectorias de partículas a diversas profundidades, utilizando tanto campos de velocidad de modelos como aquellos inferidos a partir de la elevación de la superficie del mar. Suso terminó su tesis doctoral hace cosa de un mes, un trabajo de tesis excelente. Suso es un excelente investigador, muy intuitivo y trabajador, será un gran oceanógrafo, no me cabe la menor duda… en cuanto consiga deshacerse de ese afán de perfeccionismo que a veces juega en su contra y sepa apreciar la belleza que hay en las cosas más triviales, saldrá a relucir todo su potencial. Tiene todo el mundo por delante, le toca animarse a buscar un postdoc que no ha de ser en el lugar más perfecto del planeta, hay belleza en todos los rincones, solo hace falta querer verla.

Le siguió Daniel Valla, estudiante de doctorado de la Universidad de Buenos Aires, quien nos ha contado los cálculos que Martin Saraceno ha hecho con el termosalinómetro del buque, y nos ha mostrado los campos de velocidad en dos secciones que han cortado la Corriente de Malvinas. A Daniel y Martin los he conocido durante la campaña, son personas estupendas, estoy seguro que habrán muchas oportunidades de colaboración futura.

Ha seguido Mikhai Emelianov, nuestro gran hidrógrafo y oceanógrafo de origen ruso, que nos ha mostrado los campos de velocidad obtenidos con el ADCP del buque. De Mikhail se podrían contar muchas cosas, pero os diré lo más importante: además de un gran profesional, serio y trabajador, es una excelente persona, sonriente y de buenos sentimientos. Un gran compañero de viaje y trabajo.

El primer día finalmente tuvimos a Jordi Isern, que nos mostró el comportamiento de los derivadores dibujados encima de campos de temperatura y color de alta resolución de la superficie del mar. Jordi es un muy buen oceanógrafo (aunque él se considera más físico), con mucho empuje y confianza, que está buscando obtener una posición fija dentro del sistema de investigación española. Es un ejemplo de esos muchos investigadores de muy alto nivel que en cualquier lugar se los rifarían y en cambio no consiguen afianzarse en España simplemente porque no hay ofertas de trabajo en investigación a las que puedan optar.

El segundo día empezó con la presentación de Marc Gasser, sobre los campos de velocidad obtenidos con el LADCP que se instala con la roseta del buque. Marc no solo es un oceanógrafo con mucha experiencia, también es un gran fotógrafo, él es quien ha hecho prácticamente todas las fotos que han salido en este blog. Además, Marc es el tipo de persona que siempre encuentra tiempo para ayudar a sus compañeros, para mí y todos mis estudiantes es y ha sido un importante punto de apoyo. Marc, no tengo la menor duda, terminará su doctorado este año 2015, y después confío que se anime a recorrer mundo.

Después siguió Montserrat Vidal, explicando las medidas que se han realizado con materia orgánica, tanto disuelta como particulada, y también sobre las muestras que se han obtenido de clorofila y bacterias. Montse es profesora de Ecología de la Universidad de Barcelona, una infatigable y entusiasta trabajadora, que ha disfrutado enormemente con el trabajo realizado en el buque. Además tiene esa mezcla de alegría y serenidad que hace que te sientas bien conversando con ella.

A continuación tuvimos a François Perrot, investigador de la Universidad de París, quien nos explicó sobre las medidas de carbono inorgánico, alcalinidad y pH que ha realizado. No conocía personalmente a François antes de la campaña y la verdad es que ha sido una sorpresa muy agradable. Una persona tranquila y alegre, siempre con una sonrisa afectuosa, muestra una gran calidez humana.

Tercer día, empezó hablando Verónica Benítez sobre todo el trabajo realizado con la calibración del oxígeno; en general el sensor parece que se ha portado bastante bien, con la calibración podremos obtener un conjunto de datos muy fiables. Verónica junto con Jordi también han trabajado con las imágenes de satélite, tan importantes para definir la posición del frente y, por tanto la región de estudio. Verónica es una persona muy especial, una chica dulce y al tiempo con un carácter fuerte, que te conquista enseguida con su sencillez y humildad, rasgos de su grandeza. Verónica es una oceanógrafa excelente, solo le falta un poquito más de confianza en sí misma; ha pedido una beca Juan de la Cierva para venir a trabajar al ICM durante los próximos tres años, ojalá la consigue, no podemos permitir que investigadores de esta calidad tengan que dejar la ciencia.

Le sigue Patricia De La Fuente, hablando sobre la materia orgánica disuelta y la fracción de esta materia que es fluorescente, que nos sirve como indicador de respiración en el océano profundo. Que os puedo contar de Patricia, que es una chica estupenda y valiente, la mamá de un niño encantador que se llama Álvaro, mi estudiante y amiga. Estoy convencido que Patricia hará carrera en oceanografía, es lista y muy trabajadora. Igual que a Suso, le falta un poco de confianza en sí misma, pero eso seguro que vendrá con el tiempo. Patricia se va a Chile a finales de abril, con su esposo Antonio y Álvaro. Son una linda familia.

Finalmente, ayer en la mañana tuvimos a Iván Alonso, que nos explicó los resultados preliminares de sus experimentos de respiración, comparando las regiones al norte y sur del frente. Iván es un chico listo y alegre, con una formación oceanográfica muy sólida, que ha sido lo bastante valiente para empezar su propia empresa de oceanografía. Confío que le irá muy bien, en esta campaña me ha demostrado que es un profesional de un gran nivel.

Hoy en la mañana hemos tenido las charlas de Laetitia Licari, de la Universidad de Aix-Marseille, y Laurie Perrot, de IFREMER. Laetitia nos ha contado sobre las especies calcáreas de phytoplancton (cocolitofóridos) y zooplancton (foraminíferos) que se encuentran en la columna de agua y los sedimentos. Laetitia es una chica cautivadora, de ojos alegres y manos expresivas, no la conozco mucho pero veo que disfruta con su trabajo y apostaría que es una chica sentimental, me encanta charlar con ella. Sus dos niñas pequeñas segura que tienen muchas ganas de que regrese a su casa. A Laetitia le ha ayudado Jean Charles Mazur, un chico más bien callado y de expresión dulce, que trabaja en el CNRS.

Laurie nos ha explicado el tipo de muestreo que ha hecho, con el agua de las botellas de la roseta y también del flujo continuo del buque, para determinar las concentraciones de pigmentos en la superficie del agua y a diversas profundidades. Las muestras que han tomado servirán para determinar los principales grupos fitoplanctónicos. Laurie es nuestra especialista en fitoplancton y también en estrellas… de hecho sus ojos brillan como estrellas! una chica simpática y linda que tiene todo el futuro por delante.

Mañana tendremos charlas de Miquel Rosell y Joaquín (Kintxo) Salvador. Miquel nos contará sobre los dos perfiladores que hemos lanzado y recogido, y también sobre la calibración de salinidad. Miquel es una persona apasionada, que parece muy duro por fuera pero es toda ternura por dentro. Un chico muy listo pero un poco desordenado… quizás una característica de la gente intuitiva? Miquel también terminó su doctorado hace poco y de momento no tiene trabajo, así que intenta avanzar como autónomo. Tengo la confianza de que saldrá adelante, también estamos pendientes de la resolución de una propuesta que él ha presentado… y si no le tocará emigrar, como tantos otros buenos científicos españoles.

Finalmente, Kintxo nos contará sobre los derivadores y perfiladores que se han lanzado durante la campaña. Kintxo es un todo terreno, lo conozco de hace unos 20 años, cuando le di clases en Canarias; hace prácticamente de todo y, si le dejásemos, aún haría más cosas. Es nuestro especialista en boyas a la deriva, ya con una experiencia muy considerable pero que todavía no tiene estabilidad laboral alguna, esperemos que esto pueda cambiar pronto.

Otras personas que han venido en el barco son Margaux Carmichael, alegre y dicharachera, Romina Trinchín, con expresión dulce y serena, Carmen Herrero y Dorleta Orue-Echevarria. A Margaux y Romina no las conocía de antes pero puedo deciros que me han causado una impresión excelente, cada una con su estilo.

De Carmen podría estar hablando un rato y creo que todo serían halagos: es una chica muy trabajadora, lista y con mucha seguridad en sí misma. Siempre está lista para echar una mano, y dos si hace falta. Carmen parece seria pero engaña, es una persona que sabe disfrutar de la vida a tope; vaya, toda una campeona, seguro que Carmen llegará a ser una referencia en su campo de trabajo, la Paleoceanografía.

Dorleta empezó el doctorado hace unos meses y en este poco tiempo creo que se ha integrado totalmente al grupo, estoy seguro que la experiencia en el buque le hará crecer como persona y como futura oceanógrafa. Estoy muy contento de tener a Dorleta de estudiante, tanto por su dulzura como por su responsabilidad y esfuerzo; no me cabe la menor duda de que terminará el doctorado con éxito.

No puedo terminar sin agradecer el apoyo que nos han dado los técnicos, excelentes profesionales, que han estado con nosotros (Ramón, Alberto Arias, Alberto Navarro, Waldo, Andrés, Marco, Iván y Yago) y también, de todo corazón, a la tripulación del BIO Hespérides, donde hemos sentido un ambiente inmejorable, mejor que nunca, de la mano de su comandante Julio Albaladejo. Gracias, gracias de verdad.

Mañana o quizás el sábado nos tomaremos la foto de grupo y en unos días la colgaremos en el blog para que podáis ver la cara de todos estos investigadores y técnicos. Yo lo dejo aquí. Quiero que sepáis que he disfrutado, hemos disfrutado y aprendido mucho, muchísimo, con la campaña, y que ha sido un gusto poder escribir estas impresiones para vosotros. La vida son momentos, más o menos cortos. Este ha sido un momento de los largos, de los intensos, tanto por la experiencia profesional como humana… de los que se recuerdan para siempre, de los que te hacen repensar la razón misma de nuestra existencia… un momento largo para llevarte contigo de camino y ser un poquito más persona.

Jose  Lluís Pelegrí
Cap de campanya TIC-MOC


24 de marzo 2015
Puesta de luna

Seguimos de tránsito hacia Salvador. Al estar de tránsito se han acabado las guardias y los momentos intensos de mediciones continuas y todos hacemos una vida más o menos normal. Os cuento un poco la rutina de uno de estos días de tránsito. A las 07:15 horas me suena el despertador; suficiente para estirarse un momento más en la cama y pegar un brinco, no sea cosa que se te peguen las sábanas. A las 07:30 entro al comedor y me voy directo a prepararme un zumo de naranja, a esta hora todavía no hay cola. Me siento con el zumo, una tostada de pan con aceite y miel, y un poco de queso. No hay nada como un buen desayuno para empezar la mañana con la cabeza clara. Los fines de semana tenemos churros o algún dulce especial, y hoy tuvimos crepes de la Bretaña que prepararon anoche Laurie y Margaux, dos de las científicas francesas que nos acompañan.

Después a mi despacho (como jefe científico tengo un despacho con una pequeña sala de reuniones) a contestar el correo electrónico y preparar alguna cosa para la reunión que tenemos a las 10 de la mañana. A esa hora todos nos reunimos y se hacen varias presentaciones del análisis de los datos, y discutimos las cosas que nos parecen interesantes o sorprendentes. Ayer presentaron su trabajo Jesús Peña, Sergio Ramírez, Daniel Valla, MIkhail Emelianov y Jordi Isern; hoy lo han hecho Marc Gasser, Montse Vidal y François Prevot. Hoy hemos terminado sobre las 12:00 horas y nos hemos sentado a trabajar en grupos ya más pequeños. A las 13:45 suelo ir a almorzar y a las 14:45, después de tomarme un café, ya estoy de vuelta a trabajar, normalmente para terminar de repasar algún cálculo relacionado con la campaña pero también para solucionar muchas cosas que te llegan por medio del correo electrónico. Esta es la ventaja e inconveniente de tener Internet, toca trabajar el doble: hay que hacer las cosas del barco y también el trabajo que harías cuando estás en Barcelona. Estos días, por ejemplo, me toca preparar el informe anual del proyecto que financia los gastos de la campaña; hay una fecha límite para entregarlo, independientemente de que estés o no en medio de la campaña.

Hoy en la tarde hemos tenido una sorpresa. A las 17:30, por orden del comandante, han anunciado baño, la segunda vez que lo hacemos durante la campaña. Se baja la zodiac y saltamos al agua – unos 4 metros – desde la cubierta principal del barco. Ha sido solo media hora pero es suficiente para liberar las tensiones y cargar las pilas. A las 19:30 hemos cenado  y a las 20:30 hoy hemos tenido una conferencia del comandante del buque, Julio Albaladejo, sobre la marina de guerra española. Tras la conferencia, el comandante nos ha preparado un pequeño concurso, con una serie de preguntas, que ha ganado Verónica Benítez. El premio ha sido un traje de marinero y convertirse en marinero por un día, empezando el próximo viernes en la tarde y hasta el sábado en la tarde.

Después de la conferencia he subido un rato al puente a ver las estrellas. En el puente hay muy poca luz y se ve un cielo precioso. Es un momento de paz con un cielo eterno, lleno de puntitos luminosos que podrían ser mundos misteriosos y lejanos, y el mar semi-infinito por todos lados. No sé por qué es tan especial… quizás sea porque nosotros, los seres humanos, estamos hechos de polvo de estrellas y agua de mar… Hoy teníamos además una luna con forma de “c” (que aquí en el hemisferio sur quiere decir que está creciendo), muy nítida cerca del horizonte que, poco a poco, se ha sumergido en el océano. Mi primera puesta de luna en toda la campaña.

Gracias por acompañarnos. Buenas noches.

Josep Lluís Pelegrí

 


22 de marzo 2015
¡Fango a bordo!

Amanece. Hemos estado toda la noche navegando hacia el norte y tomando datos en continuo con los equipos del buque. La gente poco a poco recuperándose del intenso vaivén del día de ayer. Bastantes caras de cansancio, por las dos semanas intensas de trabajo y por el continuo movimiento de las últimas 24 horas. Pero en el fondo mucha alegría y optimismo.

En la tarde nos acercamos a la plataforma. Nos queda una última estación por hacer, en aguas de la Corriente de Brasil, justo afuera de la plataforma continental, a unas 150 millas náuticas de Uruguay. En esta estación queremos volver a intentar coger sedimentos del fondo marino. Nuestros compañeros franceses lo han intentado en 3 ocasiones sin éxito. Esta será su última oportunidad. Después de hacer el CTD lanzamos el equipo, un cilindro que penetra en el fondo marino para recoger un trozo de columna de los sedimentos del fondo. El éxito de la operación depende de varios factores, siendo el más importante que se trate de un fondo con fango. Como estamos en la cabecera de un cañón submarino, con un fondo de unos 250 m, pensamos que aquí debe haber el fango que deseamos.

Hay suspense en el buque mientras dura la operación, unos 30 minutos. Y cuando por fin llega el cilindro, vemos con alegría que viene cargado de sedimentos. Son más de 25 centímetros que permitirán saber algo más de la historia de nuestro planeta para aproximadamente los últimos 25.000 años. En el momento de subir el equipo a bordo hay cierta tensión pues el equipo se ha bloqueado y corremos el riesgo de perder los sedimentos. La científica responsable de este trabajo, Laetitia Licari, consigue finalmente solucionar el problema: ¡queda llena de barro pero también de felicidad!

Ya hemos terminado todas las mediciones de la campaña. Durante la próxima semana estaremos de tránsito a Salvador de Bahía. Durante este tiempo, este laboratorio flotante en el que viajamos se convertirá en un centro de análisis de datos e interpretación de resultados. Será muy divertido ver como todo lo que hemos observado va tomando forma, como al ensamblar los datos aparece una historia. Se trata la historia del encuentro de dos corrientes muy potentes, del encuentro de las frías aguas antárticas con las aguas cálidas del Atlántico Sur subtropical, una historia sobre los flujos de agua, de calor, de vida, que tienen lugar en nuestro planeta. Ya os iremos contando, no os apartéis que ahora viene lo más divertido.

Esta es un poco la vida del científico. Sabemos que somos unos privilegiados al poder estudiar la naturaleza que nos rodea y esto nos hace sentir muy responsables en hacerlo lo mejor posible. Y lo hacemos con alegría, con mucha entrega, con toda la ilusión y el entusiasmo que tenemos, con el ansia de que nuestro esfuerzo nos ayude un poco más a comprender el funcionamiento de nuestro planeta, por el bien de esta y las futuras generaciones. Somos unos afortunados de tener un trabajo tan bonito.

Los investigadores de TIC-MOC


21 de marzo 2015
Haces la calma y la tempestad…

El pasado jueves recuperamos nuestro segundo perfilador y nos encontramos listos para retomar el muestreo de la malla interior.

Entre los días 18 y 19 de marzo habíamos muestreado aproximadamente una tercera parte de lo planificado originalmente, una malla de tres secciones (21 estaciones) empezando desde la raíz del frente. El objetivo era intentar terminar la malla pero debíamos adaptarnos a la circunstancia de que estábamos muy al sureste y no nos quedaban más que 48 horas de muestreo. Así pues, iniciamos nuestro muestreo desde el sureste y decidimos hacer estaciones más espaciadas. En lugar de las 8 millas náuticas que utilizamos para las secciones iniciales, ahora empezamos el muestreo con estaciones cada 16 millas, barriendo la zona del frente y moviéndonos progresivamente hacia el noroeste.

Hasta este momento el buen tiempo nos había acompañado durante toda la campaña. Sin embargo, ahora había llegado lo que menos deseábamos: una fuerte borrasca. Se trata de borrascas potentes que viajan hacia el este, en verano usualmente localizadas más hacia el sur. Pero en esta ocasión la predicción era que la borrasca, con vientos de 40 nudos y olas de 4-5 m, nos iba a alcanzar en la noche del viernes. Por tanto nos quedaban poco más de 24 horas de buen tiempo. No nos desanimamos y nos pusimos manos a la obra. Conseguimos hacer 11 estaciones sin mayores problemas pero al llegar al número 12 pudimos a duras penas iniciar la operación: el viento era muy intenso y la gobernabilidad del buque, muy necesaria durante la muestreo, estaba en peligro. Tuvimos que abortar la estación a los 400 m.

Nos quedaban todavía una parte de la malla por cubrir pero no había nada que hacer. Decidimos seguir con el barco en la misma dirección que las secciones previamente planificadas, para así al menos tener las mediciones que el barco hace en continuo. Así pudimos terminar la tercera sección y hacer la mayor parte de la cuarta, y con esto dimos el trabajo por completado. No había mucho más que hacer. Nuestra única opción era navegar con el viento y las olas en popa, de modo que el buque se moviese lo menos posible. También, nos tranquilizaba saber que los perfiladores que habíamos soltado en la región (os recuerdo que soltamos un total de 9 perfiladores, de los cuales hemos recuperado 2 y los otros 7 siguen tomando datos en la región) nos ayudarían a completar el pedazo de océano que no habíamos alcanzado a muestrear.

Es sábado en la noche y la tormenta ya se aleja de nuestra región. Y es cierto que los vientos ya son menos intensos pero nos ha quedado una mar bastante brava, que tardará al menos otras 12-24 horas en bajar lo suficiente para volver a lanzar los equipos al agua. Tras 15 días de calma ha llegado la tormenta y nos ha impedido terminar una pequeña parte de nuestro trabajo. Pero no pasa nada, se ha podido hacer la mayor parte de lo que habíamos planificado y los equipos autónomos que hemos dejado en la región se encargarán de hacer el resto.
A pesar del movimiento continuo del barco, nos sentimos agradecidos por todos los días de buena mar y felices de haber obtenido tantos datos valiosos.

Los investigadores de TIC-MOC


19 de marzo 2015
17,3 nudos: record de velocidad para el Hespérides

Las últimas 36 horas ha sido un continuo no parar.
Tras la recogida del primer perfilador, empezamos el muestreo de la malla interna pero con un ojo pendiente del segundo perfilador. A medianoche este perfilador regresó a la superficie con la buena noticia de que prácticamente se había detenido, al menos ya no se alejaba más. Junto con el comandante, decidimos terminar con un par de estaciones oceanográficas, que completaban la tercera sección de la malla interior, y después dirigirnos a buscar el perfilador.

A las 3 de la mañana iniciamos rumbo al perfilador. Con el empuje de una corriente de hasta 4 nudos (2 m/s) y un viento de unos 25 nudos en popa, estuvimos navegando a una velocidad media superior a los 15 nudos, alcanzando lo que con casi total seguridad es el record de velocidad del BIO Hespérides: 17,3 nudos, tal como aparece documentado por una foto tomada por el oficial Gregorio.

A las 10 de la mañana, tras poco más de 6  horas de navegación ya habíamos sorteado las casi 100 millas que nos separaban de la boya. La encontramos sana y salva, en la superficie, como si nos estuviese haciendo un guiño. Bajamos la Zodiac y, sin ningún contratiempo, rápidamente la tuvimos a bordo. A partir de aquí nos dedicamos a continuar la malla interior, pero ahora empezando desde su extremo inferior.

Estamos cansados pero felices. Hemos recuperado los dos perfiladores y, si el tiempo acompaña, parece que en un par de días podremos completar la malla interior, el último grupo importante de medidas de la campaña.

Con tanto jaleo os he contado bastante sobre nuestras escurridizas amigas las corrientes pero muy pocas cosas de muchas otras cosas que hacen el día a día. Cosas tan cotidianas como el puente y la sala de máquinas, el zumo de naranja matutino, y el bocadillo a media mañana. Otras que parecen rutinarias pero que, por su sencillez, son hermosas: las olas y su espuma, el viento cargado de humedad en la cara, las nubes con sus formas caprichosas, o la oración diaria que se refiere a un Dios que hace “la calma de la tempestad”… y yo me quedo siempre pensando si habla de la calma de los mares o la calma de nuestros espíritus… supongo que ambas. Y otras cosas que siempre tienen un tinte de algo nuevo e inesperado: los buques que a veces nos cruzamos (ayer el buque oceanográfico inglés Eagle haciendo prospecciones petrolífera, hoy un pesquero español con el hermoso nombre de Santa Marina), el infinito cielo estrellado que nos acompaña, el último rayo al ponerse el sol en el horizonte, nuestros maravillosos científicos y técnicos, la fantástica tripulación que navega el Hespérides, los delfines y ballenas que a ratos nos acompañan, la rica comida, los ratos de trabajo y ocio que pasamos junto compartiendo experiencias.

No es preocupéis, ya tendremos tiempo para seguir hablando de muchas de estas cosas a partir del domingo, cuando ya estemos de camino a Salvador de Bahía. Os seguiré contando las cosas que hemos descubierto en este océano de contrastes, algunas muy interesantes, y también los descubrimientos diarios que constituyen nuestra vida, los pequeños detalles que aquí en el buque se magnifican y que nos permiten crecer como personas.

Gracias por acompañarnos y buenas noches.
Josep Lluis


18 de marzo 2015
La raíz del frente

Ayer empezó tranquilo, de tránsito hacia el norte, hacia el punto de inicio de la malla interior de estaciones, pero no tardó mucho en convertirse en uno de los días más agitados que llevamos hasta ahora en la campaña. Todo ello, en gran parte, debido a los dos perfiladores que lanzamos hacia el inicio de la campaña (los perfiladores son los instrumentos que continuamente se sumergen para medir la estructura de la columna de agua, en nuestro caso hasta unos 1000 m de profundidad, y regresan a la superficie para transmitir los datos y su posición).

Seguíamos sin tener noticias de uno de nuestros perfiladores. Era un mal presagio pues ya tenía que haber transmitido datos el día anterior. Como iba un poco baja de batería pensamos que, por la baja temperatura de las aguas, se habría quedado en el fondo. Pero teníamos el segundo perfilador bien localizado, y muy cercano a la “raíz” del frente, en la parte noreste de nuestra región de estudio, cerca de la plataforma continental. Es decir, que parecía idóneo ir a buscarla y desde allí iniciar el muestreo del propio frente, empezando por su raíz. Así pues, nos dirigimos hacia el segundo perfilador.

Cerca del punto de recogida empezó el “concurso” de avistamiento, ordenado por el comandante del buque, Julio Albaladejo. El mismo comandante fue el primero en avistarla y procedimos a bajar la Zodiac para recogerla. La recogida tuvo varios incidentes pero al final todo salió bien y la pudimos traer de vuelta a bordo. En las fotos podéis ver nuestra alegría al recuperar este instrumento.

Al final de la mañana tuvimos una reunión para conversar sobre la estrategia de localización de las estaciones y de muestreo. Viendo las imágenes de temperatura, altimetría (el nivel del mar) y color fuimos capaces de definir, con muy buena precisión la posición del frente, empezando desde su raíz. Ya sabíamos a donde ir, faltaba ahora decidir cómo muestrearlo. Se trataba de hacer estaciones con una frecuencia bastante alta, aproximadamente una cada hora. Para las mediciones de variables físicas eso no representa problema pero para la toma de muestras de agua y determinación de parámetros biogeoquímicos el orden de muestreo es muy importante, simplemente no hay tiempo material de hacer los análisis para todas las estaciones y hay que decidir en cuáles se hace y en cuáles no.

El primer punto de la estación interior coincidió con la noticia de que el segundo perfilador había dado señales de vida. Lo que ocurre es que estaba muy lejos de nuestra zona actual y se nos alejaba rápidamente. Tras estudiar la situación vimos que había una posibilidad de que el perfilador cambiase su ruta y se nos acercase de nuevo, así que decidimos empezar con las estaciones. Al final del día ya habíamos hecho prácticamente la primera de 7 secciones pero el perfilador seguía alejándose, por lo que tomamos otra decisión: le dijimos que se hundiese a 100 m durante 7 horas para escapar de la influencia de los vientos del norte, que le alejan de nosotros, de modo que fuese atrapado por una corriente que se dirige al oeste y nos la traería de vuelta. Mañana veremos si esta estrategia ha dado fruto, crucemos los dedos.


16 de marzo 2015
Dani, científico por un día

Seguimos con nuestras medidas, ya a punto de terminar el conjunto de estaciones exteriores que cerrará la región de estudio. El siguiente paso será entrar a muestrear, con la mayor resolución posible, la zona interior donde se encuentra el frente entre las Corrientes de Brasil y Malvinas: el frente de Confluencia de Brasil-Malvinas. Esto ha requerido estudiar con mucho detalle los datos que hemos recopilado hasta ahora y repasar detenidamente la información que recibimos de los satélites y modelos que “miran” esta zona. Utilizando esta información, mañana nos dirigiremos a la raíz del frente, que nace en la costa, y desde allí seguiremos el frente hacia aguas afueras.

Hoy tuvimos una actividad muy interesante con la tripulación prácticamente al completo (excepto los que estaban de guardia). Dimos una serie de 8 charlas cortas (5 minutos cada una) y a continuación hicimos una serie de preguntas sobre la oceanografía de la región, en las que participaron aquellos miembros que así lo desearon. El ganador fue Daniel Del Toro , quien además de ganarse una gorra y camisa será científico por un día.

Ya es de noche, subo al puente para dar al turno de guardia (hoy con Alberto como oficial y Santiago como cabo) las posiciones de las estaciones que empezaremos mañana. Después salgo un rato a cubierta. El cielo está lleno de estrellas, poco familiares para los que vivimos en el hemisferio norte. La Vía Láctea destaca nítidamente, cruzando toda la bóveda celeste, hay estrellas que parecen navegar sobre la mar. Océano y cielo se hermanan, acariciando al buque que se desliza sobre el horizonte. Buenas noches.

 


15 de marzo 2015
Experimento con el poliespan

Hoy es domingo y hemos hecho algo muy especial. Después de una estación el comandante ha autorizado que nos pudiésemos bañar en el mar. Se ha bajado una de las embarcaciones neumáticas del buque y muchos nos hemos tirado de pies o cabeza al agua. El agua estaba muy rica, un poco fresquita (unos 20°C) pero ha sido un verdadero baño de energía. Flotando en esta agua, con el cielo arriba y más de 5000 m de agua por debajo, y a más de 500 km de costa… ha sido como si estuviésemos en el borde del universo, en un plano semi-infinito que conecta esta vida con las vidas que no somos capaces de percibir. Estoy seguro que lo habríais disfrutado mucho.

Se me olvidaba contar que en las últimas estaciones ya hemos ido bajando las figuras de poliespan que algunos nos habíais dado. Cuando regresan a la superficie son mucho más chiquitas, y los dibujos y palabras que habían escrito quedan muy nítidos, pero pequeñitos!!!

Mañana continuaré explicando quienes son los científicos y técnicos que viajan en este buque, me gustaría mucho que los conocieseis a todos ellos pues son gente fantástica. También os iré contando sobre la tripulación, también estupendos. Así que intentaré acercároslos con mis palabras.


13 de marzo 2015
Un no parar…

El buque no es solo un laboratorio ambulante, es también un lugar de continuo análisis y discusión de las mediciones que vamos realizando. No exagero si digo que se trabajan 15 horas diarias, y gran parte de ellas es en grupos de trabajo.

Nos hemos organizado para repartirnos las tareas y todos estamos muy centrados en obtener resultados lo antes posible. Por un lado queremos definir bien los campos de velocidad que hay en esta zona, las masas de agua, los frentes, las estructuras superficiales y sub-superficiales de distintos tamaños, y cómo interacciona la biología y la química con el medio físico que lo rodea todo.

Todos los días hay reuniones de los distintos grupos y cada 2 días nos reunimos todos para ver cómo avanzan las cosas y compartir resultados, dudas e ideas. Es una experiencia muy especial, todos crecemos juntos, entre todos vamos entendiendo un poquito mejor esta maravillosa región oceánica.


12 de marzo 2015
Un aniversario muy especial

Hoy hemos seguido trabajando a tope pero con un evento muy especial. Resulta que hoy era el 25 aniversario del buque. Es decir, el BIO Hespérides se botó a la mar el 12 de marzo de 1990. En la mañana tuvimos un breve acto militar donde toda la tripulación formó, se hizo un breve discurso, se hicieron propuestas de medallas y condecoraciones para algunos miembros de la tripulación, y después tuvimos un brindis. Seguimos trabajando todo el día y en la noche tuvimos una cena especial. Todo esto en la cubierta de vuelo, que es como quien dice el segundo piso del barco. La verdad es que estuvo muy bien, fue un momento emocionante y bonito para compartir ilusiones y experiencias.

Durante el brindis le entregamos al Comandante del BIO Hespérides, el capitán de fragata Julio Albaladejo, la carta que escribieron los alumnos de la escuela Brusi, se puso muy contento de recibirla.

En cuanto al trabajo pues seguimos con las estaciones. Hay tres tipos de estaciones. Unas en que solo tomamos muestras de agua para calibrar la salinidad y el oxígeno, que llamamos las estaciones físicas; aquí tomamos agua a 24 profundidades distintas. En otras se toman muestras de agua para análisis biológicos y químicos; podemos tomar menos profundidades pues los biólogos y químicos que vienen a bordo necesitan más cantidad de agua en cada profundidad, por lo que en varias profundidades debemos cerrar entre 2 y 3 botellas. Finalmente, tenemos las estaciones que llamamos genéticas, donde se cierran 4 botellas en 3 profundidades; se requiere bastante volumen de agua para poder coger suficiente material que permita hacer estudios genéticos.


11 de marzo 2015
Muestreos

Hemos terminado de lanzar todos los derivadores. Hay 5 derivadores que solo dan la posición pero hay otros 3 que además de la posición nos darán información sobre la temperatura y salinidad a la misma profundidad de deriva. Esto es muy interesante pues nos dice como se modifican las propiedades del agua a medida que esta se mueve. Además hemos lanzado 4 perfiladores, 2 de ellos se quedarán en el agua durante varios años pero otros dos solo lo harán durante el tiempo que dure la campaña pues los recogeremos dentro de unos días, antes de irnos de la zona. Mientras tanto los hacemos subir y bajar en la columna de agua lo más rápido posible y que nos den el máximo de información sobre cómo se organizan las masas de agua que tenemos en la zona, unas de ellas de origen antártico y otras de origen subtropical, incluso las hay que vienen de las altas latitudes del Océano Atlántico Norte.

Ahora ya estamos haciendo un muestreo exterior sobre toda la región de estudio. Este muestreo es fundamental para entender cuáles son las características del agua que llega a la región, desde el sur por las Corriente de Malvinas y desde el norte mediante la Corriente de Brasil, y cuáles son las características del agua que sale, después del choque de estas dos grandes corrientes.

El muestreo consiste en cerrar toda una caja donde está el choque, aproximadamente entre 37°S y 42°S, y entre 51°S y 56°W. Para ello haremos una estación oceanográfica aproximadamente cada 25 millas náuticas, al tiempo que medimos las corrientes con el ADCP del buque. La mayoría de las estaciones las hacemos hasta 2000 m de profundidad pero en algunas de ellas bajamos los instrumentos hasta el fondo del océano, que en esta zona alcanza casi los 6000 m de profundidad. En una estación de 6000 m bajar y subir los equipos hasta el fondo puede tomar casi 6 hora, en las de 2000 m en cambio solo tardan 2 horas.


10 de marzo 2015
¡Empezamos!

Hola a todos, soy Josep Lluís Pelegrí, el jefe de la campaña TIC-MOC, escribiendo desde el Buque de Investigación Oceanográfica (BIO) Hespérides. Hoy es 10 de marzo, voy a intentar escribir un pequeño recuento de lo que hemos hecho hasta ahora, y a partir de aquí intentaré mantener una narración diaria de nuestras actividades.

Salimos de Ushuaia hace justo una semana, el jueves 5 de marzo. Ushuaia es una linda ciudad argentina, en el extremo sur de la Patagonia. Está en el estrecho de Beagle, un estrecho muy “estrecho” (un par de kilómetros de ancho) que sorprendentemente conecta tanto hacia el Atlántico como hacia el Pacífico. El lado sur del estrecho pertenece a Chile y el lado norte a Argentina.

Después de unas 5-6 horas de navegación entramos en el Océano Atlántico, con la mala suerte que en ese momento nos pasaba una tormenta por encima. El barco se acercó a la costa pero no sirvió de mucho pues el viento entraba del norte, así que nos tocó estar unas 12 horas con bastante mala mar, avanzando despacito. Por suerte la tormenta rápidamente se alejó hacia el este y las olas fueron menguando. El mismo día 6 en la noche ya todo volvía a la normalidad y el buque aumento su velocidad hacia el norte, dirigiéndose a nuestra zona de estudio donde debíamos llegar tras 4 días de travesía.

Estuvimos todo el día 7 navegando y el día 8 decidimos hacer una estación oceanográfica de prueba. La estación consiste en detener el barco y bajar un los equipos al agua. Estos equipos consisten en botellas para almacenar agua de diversas profundidades y diversos tipos de sensores para medir diferentes variables oceanográficas. Las botellas (24 botellas de 12 litros cada una) están en lo que denominamos un botellero o roseta y los instrumentos se encuentran en el centro de la roseta. A los instrumentos los solemos llamar con el acrónimo de Conductivity-Temperature-Depth (CTD): incluyen sensores de presión, salinidad, temperatura, oxígeno, fluorescencia, radiación y turbidez. En nuestro caso también tenemos un sensor de velocidad de la corriente, que denominamos LADCP, y también está montado en la roseta. Así pues, cuando hacemos una estación oceanográfica, a veces simplemente decimos que vamos a hacer un CTD.

Los equipos se bajan desde el buque con un chigre, mediante un cable conductor que va transmitiendo los datos de los sensores. También permite controlar el cierre de las botellas a las profundidades que deseemos. De este modo, cuando regresa a la superficie trae muestras de agua que después podemos filtrar y analizar en el barco, o congelar para su examen al regresar a tierra. El tipo de análisis es muy variado: pH, alcalinidad, nutrientes orgánicos e inorgánicos, materia orgánica disuelta y particulada, fitoplancton, cocolitofóridos, bacterias, etc. También se filtra y congela materia orgánica disuelta para su análisis genético al regresar a tierra.

El barco tiene además diversos instrumentos que permiten medir en continuo, por donde va pasando, la salinidad, temperatura, fluorescencia y contenido de carbono de la superficie del agua, y la corriente en los 700 m más superficiales de la columna de agua. También se analizan muestras de la superficie del agua, que se bombean al buque en continuo. Además tenemos una estación meteorológica que nos permite medir diversos parámetros, tales como la temperatura del aire, la radiación solar y la velocidad del viento.

La prueba del CTD/Roseta fue bastante bien y nos ayudó a identificar algunos problemitas y resolverlos. También tomamos muestras de plancton con una red e intentamos tomar muestras de sedimento. Al día siguiente, 9 de marzo en la noche, llegamos a la primera estación real y comenzó el trabajo en serio, que hemos estado haciendo hasta ahora. En una primera fase hicimos 4 estaciones que cortaban la Corriente de Malvinas. En una de estas estaciones lanzamos dos derivadores dragados a 100 y 200 m de profundidad. Son boyas que tienen una especie de paracaídas colocado a esas profundidades, de modo que la corriente empuja al paracaídas y podemos saber su velocidad. La boya, con la electrónica y antena, está en la superficie pero sigue la corriente gracias al paracaídas que está en profundidad. En otra estación lanzamos un perfilador, que es un equipo bastante sofisticado que hace mediciones de salinidad y temperatura entre la superficie del agua y los 2000 m de profundidad, se queda derivando a una cierta profundidad (entre 200 y 1000 m) y al cabo de entre 5 y 10 días regresa a la superficie, donde puede finalmente transmitir los datos que ha recopilado.

Os mandamos a todos un fuerte abrazo desde la Corriente de Brasil, cerca de la zona de Confluencia de Brasil-Malvinas, uno de los rincones más extraordinarios de nuestro hermoso planeta. Nos encanta que nos acompañéis en esta aventura.