Una visita recalcitrante

Una visita recalcitrante

¿Colección, Biblioteca o Cementerio?

D. Lloris

Como responsable que fui durante una década de las Colecciones Biológicas de Referencia del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), debía atender a las personas o grupos que las visitaban, mostrarles las dependencias y darles una breve reseña sobre los objetivos perseguidos con el material allí catalogado.

El escenario, fue un filón de anécdotas. De entre todas he elegido la que a continuación me atrevo a narrar porque, entre otros motivos, me viene como anillo al dedo para dar a conocer un aspecto de esa sorprendente cualidad que tenemos los humanos para invadir competencias sin tener ni idea de lo que se cuece, simplemente por el hecho de querer opinar sobre lo que nada sabemos o por creerse en la obligación de formular alguna opinión inteligente.

Los amigos, conocedores de esta anécdota me instan a que no la cuente pues podría herir, caso de leer estas líneas, la sensibilidad del personaje principal, pero a estas alturas de mi trayectoria científica, mi edad, un infarto de miocardio y estar felizmente jubilado. Me proporciona una suerte de visión del hoy y muy relativa del mañana. Así que con este traje y la habilidad que me atribuyo para mantener el anonimato del personaje en cuestión, creo que puedo seguir adelante.

No sé, amigos lectores, si conocéis el chiste del pastor que se jugó una oveja del rebaño que cuidaba, pero, aunque sea así, lo contaré igualmente, pues ilustra el sentir que se han ganado a pulso algunos expertos que trabajan con el ADN que todo material orgánico posee.

En cierta ocasión, un individuo que observaba las evoluciones de un rebaño de ovejas, le propuso al pastor que las cuidaba la siguiente apuesta: – ¿Si soy capaz de adivinar el número de ovejas que usted tiene y su sexo, me regalaría una? – El pastor meditó la propuesta durante un instante y ante lo que creyó imposible, aceptó.

La respuesta llegó casi de inmediato – Usted tiene 320 ovejas, de las cuales 308 son hembras y el resto, 12 son machos.

Ante tal prodigio del saber humano el pastor quedó atónito y no tuvo más remedio que aceptar la pérdida de la apuesta por lo que le dijo a su misterioso y sabio visitante que podía llevarse una oveja, pero cuando vio que este se iba feliz con su carga en brazos, le interpeló de la siguiente forma: – ¿Si soy capaz de adivinar cuál es su profesión, me devolverá lo que ha ganado? – De acuerdo – respondió con suficiencia el campeón, creyendo que el pastor pudiera acertar.

Con un teatral gesto de meditación el pastor cerró sus pícaros ojos, se ajustó la boina y dijo: – Usted – señalándolo con un amarillento y torcido dedo – es biólogo molecular. Estupefacto ante el acierto que acababa de tener el pastor, le preguntó cómo podía saber eso, si no le conocía de nada – Muy fácil – respondió este– lo que usted se está llevando no es una oveja, es mi perro.

Como puede imaginar el lector, el chiste, a excepción de algunos, no suele ser del agrado de los biólogos moleculares, pero sirve para comprender mejor lo que a continuación voy a contar, en especial, si añado que este colectivo suele trabajar con muestras muy reducidas del material a analizar. Tanto que, en demasiadas ocasiones, no suelen tener idea de la forma y tamaño del organismo a que pertenecen.

Volviendo a nuestra historia, diré que en uno de esos compromisos tuve que atender, a un científico cuya carrera se había desarrollado entorno al estudio del ADN solo que para ese entonces ocupaba un cargo de gestión en la administración. El hombre venía acompañado por varios “satélites” que le allanaban cualquier pega que pudiera surgir, tal vez, porque corrían rumores que sus visitas acostumbraban a ser algo polémicas.

Cuando me encontraba disertando sobre lo que estaban viendo (unos armarios compactos donde se encontraban cientos de frascos que contenían peces, junto a sus correspondientes etiquetas de identificación), desplegué uno de mis mejores trucos, les dije que esa era mi biblioteca (Fig.1).

Fig. 1. Parte interior de un armario compacto de las CBR (Colecciones Biológicas de Referencia) del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC) y uno de sus primeros logotipos.

Esta salida suele sorprender a muchos porque lo que están viendo les parece más bien un cementerio que otra cosa, pero yo que conocía la tarea investigadora del personaje, deduje que sabría interpretarlo pues él trabajaba con aminoácidos (Adenina, Timina, Citosina y Guanina) que se representan mediante letras y, además porque así lo creo, ya que los organismos conservados, por su forma y características, son como libros escritos en un lenguaje codificado que el taxónomo sí sabe y puede interpretar.

Fue un desperdicio de ingenio, pues el hombre, después de unos segundos, dijo en tono seco y cortante: “Dentro de poco tiempo, este tipo de instalaciones estarán obsoletas porque conoceremos el marcador genético de todos ellos (peces, crustáceos y cefalópodos que allí se encontraban catalogados) y podrán almacenarse en un espacio tan reducido que le asombrará”.

Ante tal respuesta, carente de conocimiento de cómo se desarrolla todo el proceso del que se aprovechan algunos de estos especialistas y, sin esperar a que especificase lo que entendía con eso de dentro de poco tiempo, no pude evitar dejarle caer que se encontraba en un error y, haciendo caso omiso de los “satélites” que me soplaban lo que ya sabía (su condición de biólogo molecular), pasé a contarle el chiste que ya conocen, añadiendo que el rústico pastor representaba al taxónomo que aseguraba la bondad de la identificación de la muestra de tejido que llegaba a los laboratorios de análisis de ADN, pero que, al igual que los pastores, los taxónomos se estaban extinguiendo gracias a ese tipo de opiniones carentes de fundamento, con lo cual podría ocurrir que en ese supuesto futuro, los especialistas en ADN, no sabrían a ciencia cierta qué demonios estaban analizando.

Creo que se sintió algo ofendido, puesto que, sin responder palabra alguna, giró sobre sí mismo y salió, junto con todos sus acólitos, de mí “biblioteca”.

 


AUTOR:

Dr. Domingo Lloris, ictiólogo marino con 150 publicaciones, 60 proyectos, 52 campañas al Mediterráneo, Cantábrico, Mauritania, Namibia, Canal Beagle, mar argentino, Chile, Terranova. Pionero en el muestreo a más de 1000 m. de profundidad.

Foto de portada: Border collie cuidando unas ovejas. [Ref.: Fotomontaje D. Lloris].

Hablemos del Mediterráneo – I

Hablemos del Mediterráneo – I

Sobre la oligotrofia mediterránea

D. Lloris

En este artículo, quisiera llamar la atención sobre un tópico que, a fuerza de ser repetido, ha ido adquiriendo carta de naturaleza. Estoy hablando de la generalización establecida sobre el carácter oligotrófico del Mediterráneo.

Para quienes no estén familiarizados con el término podríamos decirles que trata de las aguas con escasas sustancias nutritivas, poco fitoplancton, muy limpias y transparentes.

Desde hace más de 26 años, primavera tras primavera, he observado la presencia del peregrino (Cetorhinus maximus), el segundo tiburón más grande conocido; la llegada de diferentes especies de atunes, el registro de algún cachalote, varias especies de delfines y la que me parecía más sorprendente la presencia de ballenas, en particular la del gigantesco rorcual común (Balaenoptera physalus).

No podía entender como tan formidables organismos con altas necesidades energéticas, acudían periódicamente a un Mediterráneo estigmatizado por los bajos niveles de nutrientes y, en consecuencia, con una escasa productividad primaria, como así lo atestiguaban un cúmulo de especialistas en esta materia. Ahí está la literatura disponible, para demostrar lo que estoy diciendo, incluso, como postulaba exageradamente Azov (1991), llegando a asignarle la categoría de ser el mar más oligotrófico del mundo.

Mientras tanto, a pesar de conocer que la mayoría de estas apreciaciones estaban basadas en muestreos costeros locales, focalizados en las cercanías de las desembocaduras de los ríos, asistía a la paradoja representada por la periódica presencia de especies migradoras de gran envergadura y a observar el aumento de las abundancias estacionales de peces y a la “sorprendente” capacidad de recuperación de algunas pesquerías como han comentado algunos expertos pesqueros, pero que, instalados en la inercia del tópico generalizador atribuían cualquier anomalía a la sobrepesca. Igual que, en su momento, ocurrió con la contaminación, el cambio climático o cualquier otra causalidad que sirviera para explicar los cambios detectados y, en los últimos tiempos, al concurso de todas ellas.

Mi incomodidad se disipó, cuando un día me llamó la directora del Instituto, conocedora de mis inquietudes y, sin dejarme entrar en su despacho, me mostró, desde cierta distancia, un enorme póster donde predominaba el color verde, preguntándome qué me sugería (Fig. 1).

Fig. 1. Variabilidad interanual de la clorofila superficial del Mediterráneo noroccidental. Las concentraciones más altas no se restringen a las áreas costeras de las desembocaduras de los ríos, sino que también se extienden por las aguas abiertas. Composición mensual correspondiente al mes de marzo, generada entre 1998 a 2004, a partir de datos SeaWiFS. [Ref.: Morales-Blake, 2006].

La respuesta fue rápida y espontánea. Lo que me mostraba era una secuencia temporal de parte del Mediterráneo occidental, donde el color verde de la clorofila lo llenaba todo.

En efecto, se trataba de los resultados obtenidos por Morales-Blake (2006) para su Tesis Doctoral, basado en una pregunta (Qué tanto oligotrófico es el Mediterráneo respecto de otros mares y océanos) y una serie temporal de imágenes satelitarias diarias, tomadas desde 1998 a 2004, en el Mediterráneo noroccidental, donde en un apartado decía:

“… la condición oligotrófica, atribuida generalmente para el Mediterráneo noroccidental, se ve reducida a 5 meses del año para casi toda su superficie, otros 3 meses con oligotrofia en la región sur, con niveles tróficos variando de mesotrófico a eutrófico en la región norte. En los 4 meses restantes es notorio el predominio de un entorno que varía de mesotrófico en casi todo el Mediterráneo noroccidental a eutrófico en la región norte.”

Escenario que sí explicaría la adaptación del ciclo reproductivo de muchos organismos y las periódicas migraciones, desde tiempos remotos, coincidentes con estos ritmos de productividad planctónica, que avala la dirección seguida hacia el mar Ligur y alrededores, por los grandes pisciformes y cetáceos migradores tras penetrar en el Mediterráneo.

Igualmente, Lazzari et al., (2012), aplicando un modelo de aproximación estacional e interanual, sobre la variabilidad de la producción de la clorofila planctónica, también sitúan al Mediterráneo occidental, a niveles meso y eutróficos.

A este respecto, cabría deducir que cualquier fluctuación de la producción primaria, influirá en toda la cadena alimentaria y, en particular, en los organismos planctófagos por su dependencia de este recurso, cuyas poblaciones experimentan acusados y a veces prolongados altibajos, muy conocidos a lo largo de la historia por los sufridos pescadores de pequeños pelágicos como la sardina y el boquerón.

Para finalizar este apartado, quisiera incluir otra imagen que complementa la figura anterior donde se muestra la concentración de clorofila en el Mediterráneo occidental, avalando lo que estoy comentando (Fig. 2).

Fig. 2. Captura masiva de eufausiáceos en el Mediterráneo occidental; a) parque de pesca y cinta transportadora del B/O Miguel Oliver, junto a una batería de cajas, mostrando la cantidad de estos organismos; b) densidad en un espacio de 13 cm y c) detalle de un ejemplar.

Justo ahora, se cumplen tres años desde la recepción de estas fotografías, durante los cuales quedé a la espera para que los interesados publicaran algún artículo, al que poder citar. No ha sido así, por lo que las incluyo, sin referencias, ni datos de posición geográfica, ni abundancias, con la finalidad de estimular a quien tenga los datos precisos, a escribir alguna nota o artículo sobre este importante evento de carácter visual y confirmatorio que demuestra la presencia de toda clase de pequeños y grandes depredadores en el litoral del Mediterráneo ibérico.

A este respecto sorprende el escaso acierto de una publicación diez años posterior a la de Morales-Blake, donde se hace un alegato sobre la importancia de los modelos y se nos alerta, con el consabido mantra, sobre el grave riesgo que corre el Mediterráneo a causa de la pérdida de la producción primaria y la sobrepesca. Curiosamente no se cita para nada el estudio llevado a cabo por Morales-Blake (2006) que hubiera contribuido, sin duda alguna, a matizar sus conclusiones.

 

REFERENCIAS

Azov, I. 1991. The Mediterranean Sea, a marine desert? Mar. Pollut. Bull. 23: 225–232.

Lloris, D. 2019. Hablemos del Mediterráneo (y… de los peces que lo habitan). Amazon. 242 pp.

Morales-Blake. A.R. 2006. Estudio multitemporal de la clorofila superficial en el mar Mediterráneo Nor-Occidental, evaluada a partir de datos SeaWiFS: septiembre de 1997 a agosto de 2004. Tesis doctoral. Univ. Politécnica de Barcelona.

 

Nota: Este artículo ha sido redactado y adaptado a partir de Lloris (2019).

 


AUTOR:

Dr. Domingo Lloris, ictiólogo marino con 150 publicaciones, 60 proyectos, 52 campañas al Mediterráneo, Cantábrico, Mauritania, Namibia, Canal Beagle, mar argentino, Chile, Terranova. Pionero en el muestreo a más de 1000 m. de profundidad.

Foto de portada: Una muestra de los mamíferos y peces de mayor tamaño presentes en el Mediterráneo. [Ref.: Fotomontaje D. Lloris a partir de diversas fuentes].

Pinceladas

Pinceladas

El caso del pez prehistórico

D. Lloris

Rosana, la chica que atendía la centralita telefónica del Instituto, me llamó para decirme que alguien, con un extraño aspecto, quería hablar con un especialista en peces sobre un asunto muy importante – ¿Podría ser tan amable de venir y atenderle?

Efectivamente, el aspecto general del individuo era algo desaliñado. Su pequeña cabeza, de pelo rojizo y encrespado, sobresalía de entre las solapas alzadas del chaquetón marinero en el que iba embutido y sus pequeños ojos de mirada huidiza parecían querer controlar todo lo que se movía a su alrededor. No sé por qué, pero me recordó a uno de esos dibujos donde se representa a un conspirador que porta una bomba, negra y esférica con la mecha encendida, bajo el abrigo. Me presenté y pregunté si podía ayudarle en algo.

Tras una larga y lateral mirada de reconocimiento me respondió, con un susurro de confidente, que traía un pez prehistórico que quería mostrarme. Al mismo tiempo que decía esto, metía su mano en el chaquetón.

Di un paso atrás en prevención de cualquier sorpresa, pero lo que extrajo fue una caja de puros de poco más de un palmo de largo, por unos diez centímetros de ancho y tres o cuatro de alto. Sin abrirla, me miró con desconfianza y volvió a mascullar algo sobre la importancia del hallazgo.

Le apremié para que me lo mostrara, pues estaba interesado en saber cómo era ese pez y, así, de pie como estábamos en la entrada del Instituto, me mostró un armadillo (Peristedion cataphractum) reseco y de un desvaído color amarillento, que aparecía sobre un fondo de tela roja cuidadosamente dispuesta (Fig. 1).

Fig. 1. Caja de puros con el ejemplar “prehistórico”. [Ref.: Fotocomposición D. Lloris]

Cuando le mostré mi interés en saber de dónde lo había sacado, adujo que lo encontró, todavía vivo, en la orilla de un río que flanquea el norte de la ciudad [Besós].

No osé contradecirle, ni explicarle que tal especie era imposible que la hubiera hallado viva cerca de un río y menos en aquel donde dijo haberla encontrado, porque por aquel entonces, ese río, no era como ahora, tal era su grado de contaminación que difícilmente podía albergar vida alguna a no ser que fuera bacteriana.

Tampoco le comenté que esa especie no era rara, ni que era propia de los fondos marinos, comprendidos entre 30 y 700 metros de profundidad. Por el contrario, mientras lo acompañaba a la salida, le felicité por poseer tan raro ejemplar, instándole a ponerlo a buen recaudo pues, sin duda alguna, era un valioso tesoro de tiempos remotos que valía la pena conservar.

REFERENCIA

Relato extraído y modificado, de:

Lloris, D. 2019. Anecdotario y vivencias de un Ictiólogo (Anacefaleosis 1971 – 2018). Amazon, 314 pp.

 


AUTOR:

Dr. Domingo Lloris, ictiólogo marino con 150 publicaciones, 60 proyectos, 52 campañas al Mediterráneo, Cantábrico, Mauritania, Namibia, Canal Beagle, mar argentino, Chile, Terranova. Pionero en el muestreo a más de 1000 m. de profundidad.

Foto de portada: Armadillo (Peristedion cataphractum) y detalle de la cabeza [Ref.: D. Lloris].

 

 

La vida en los polos

La vida en los polos

En la entrada anterior viajamos a los extremos del globo terráqueo y vimos cómo el los polos tienen muchas cosas en común, pero también algunas diferencias. En esta nos centraremos en la sorprendente vida de estos lugares tan remotos. ¿Crees que muchos animales encuentran en los polos un hogar donde vivir? ¡Continúa leyendo, quizás te sorprende!

 

¿Por qué en la Antártida no hay animales terrestres y en el Ártico sí?

En la entrada anterior os presentamos los dos congeladores de la Tierra, la Antártida y el Ártico y ya os anticipamos que los animales que encontramos en cada lugar son diferentes, pero no os explicamos por qué. Os animamos a que lo descubráis vosotros mismos con unas pistas que os daremos a continuación.

Palabras ocultas: los pingüinos, duplicar, renos, reproducirse, de junio a setiembre, aire, banquisa, paloma antártica, Australia, el pingüino emperador, ballenas, Europa, foca leopardo, oso polar, krill.

Os explicamos que la Antártida llega a _____ su extensión durante el invierno (recordad que en el Polo Sur el invierno ocurre en los meses _________) debido a que el mar que rodea el continente se congela. El mar congelado lo denominamos ______.

Os invitamos a que observéis bien este video donde podemos ver cómo se congela y se descongela el mar que envuelve a la Antártida durante un año. Ayudaros, si hace falta, de los mapas que se mostraron en la entrada anterior para situaros y fijaos bien en los continentes más cercanos: en el sur de América, el sur de África y ____. Observad si la banquisa llega a tocarlos.

Mira este video de la NASA sobre la evolución de la banquisa antártica a lo largo del año:

Por otro lado, también os contamos que todos los animales que han ido a alimentarse y a ______ a la Antártida durante el verano tienen que marcharse cuando llega el invierno polar, ya que las condiciones climáticas son demasiado duras y solo uno de ellos, _____, es capaz de vivir todo el año gracias a algunas estrategias particulares.

Con estas pistas, sabríais responder a ¿por qué en la Antártida no hay animales terrestres y en cambio en el Ártico sí?

La respuesta es porque los animales que llegan a la Antártida cada año en verano solo pueden hacerlo por mar o por _____, ya que la Antártida es un continente totalmente aislado que ni siquiera en el invierno, cuando su extensión es máxima, alcanza a tocarse con los continentes más cercanos. Así pues, en la Antártida encontraremos aves como la _____, el parásito antártico (skua en inglés; el gran depredador de los polluelos de pingüinos!), las grandes aves migratorias como los albatros o los petreles y los más famosos: _____. También encontraremos animales que llegan al continente helado por el mar: las focas, los leones y los elefantes marinos o las grandes _____. Vigilad con la _____, uno de los animales más temidos de la Antártida, ya que come vorazmente a los pingüinos que han salido a pescar _____!

En cambio, el océano Ártico helado sí que alcanza a tocar a los continentes que le rodean (América, ______ y Asia) y, por tanto, además de animales marinos y aves, encontraremos animales terrestres como el gran depredador ártico, el temido ______, el zorro ártico, el lobo ártico, la liebre polar o los _____.

La solución del text oculto la encontrarás aquí.

Los animales polares son diferentes. ¿Por qué?

¿La liebre polar, el lobo ártico o la paloma antártica, son iguales que un lobo o una liebre del Montseny, o una paloma que podemos encontrar en la plaza del pueblo? Pensad un poco vuestra respuesta… ¿Creéis que los animales que viven en los polos necesitan características diferentes? Mirad estas fotos de fauna polar, ¿qué tienen en común y qué les diferencia de otros animales?

En primer lugar, nos podemos fijar en el color blanco del pelaje o plumas. Se trata de una estrategia de camuflaje. De esta manera se confunden con el blanco de la nieve, despistando a sus depredadores.

El color blanco les puede ayudar a pasar desapercibidos entre la nieve y el hielo, pero hace falta alguna cosa más para vivir en entornos tan fríos. Para hacer frente al frío, algunos animales polares tienen capas de grasa bien gruesas, como las focas, o un plumaje o pelaje bien denso y tupido, que los aíslan del frío. Los inuit visten con abrigos hechos con pieles de animales y también llevan zapatos de piel de foca, precisamente porque son muy calentitas y además, ¡impermeables! Esto se conoce como adaptaciones estructurales. También podemos observar que las orejas de los animales polares son más pequeñas que las de sus homólogos que viven en regiones más temperadas. De esta manera, reducen las superficies de su cuerpo cuando se exponen al frío. Es similar a lo que hacemos las personas cuando tenemos frío: levantamos los hombros, bajamos el cuello y cruzamos los brazos: así, mantenemos nuestro calor corporal y conseguimos tener la menor superficie del cuerpo expuesta al frío.

Otras adaptaciones son de carácter comportamental. ¿Habéis visto el documental que os propusimos, El viaje del Emperador? Para soportar el frío y los fuertes vientos del invierno, los pingüinos forman grupos compactos en forma de círculo y se van moviendo como las agujas del reloj para generar calor. Los individuos a los que les toca estar en el exterior se van alternando: cuando tienen mucho frío empujan hacia adentro y hacen salir a otro afuera.

En el documental se muestra este comportamiento en el minuto 50:40.

Otra adaptación de este tipo es el periodo de reproducción de los pingüinos. Algunas especies de América del sur, por ejemplo, tienen periodos de reproducción de 120 días, mientras que las especies antárticas en 60 días tienen que encontrar pareja, fecundar a la hembra, criar y alimentar a los polluelos y prepararlos para salir al mar de nuevo para marchar antes de que llegue el invierno. ¡¿Os imagináis qué estrés?!

Finalmente encontramos las adaptaciones de carácter fisiológico. Por ejemplo, el pez de hielo es capaz de sobrevivir en aguas muy frías porque es capaz de producir una especie de líquido anticongelante natural que impide que se congele, permitiendo su vida en ambientes donde los otros peces morirían congelados. ¿No te parece increíble?

Otro ejemplo lo encontramos en los pies de los pingüinos: tienen un sistema de vasos sanguíneos que hacen que mientras la sangre caliente fluye hacia los dedos, transmite su calor hacia la sangre que vuelve del corazón. De esta manera, el calor no se pierde bajo la superficie helada que tienen bajo los pies y evita que se les congelen los dedos. Suponemos que tienen los pies tan cortos para minimizar la zona de contacto con el terreno helado y las patas cortas para que no se les escape el calor.

¡Refuerza tu observación! Dibujos para colorear

¡Te proponemos colorear estos animales, cada grupo es de un polo, esperamos que hayas aprendido dónde vive cada uno!

Descarga aquí los dibujos de Jordi Corbera.

El paradigma de la biodiversidad antártica

Hemos comentado ya que en la Antártida no encontramos animales terrestres. No obstante, si nos sumergimos, encontramos que bajo el desierto de hielo que es la Antártida se esconden unos fondos con una alta biodiversidad.

¿Quieres venir con nosotros a explorarlos? Te invitamos a ver el siguiente video que fue grabado con un robot submarino (ROV).

En el video anterior has podido ver los fondos tan biodiversos de la Antártida, con gorgonias (corales blandos), crinoideos, estrellas de mar, peces antárticos, erizos de mar, pulpos antárticos, esponjas de mar o pepinos de mar, entre otros.

Algunos estudios apuntan a que podría ser el lugar del planeta con más biodiversidad marina, es decir, con más especies de organismos marinos diferentes, incluso más que en los arrecifes de coral tropicales. Además, se observa que estas formas de vida pueden llegar a vivir muchos años y alcanzar tamaños mucho más grandes que otras especies del planeta.

 

¿Cómo puede ser, que en el lugar aparentemente más inhóspito del planeta encontremos esta explosión de vida?

Bien, hay diversas razones y teorías. Pero aquí te explicaremos uno de los secretos. Uno de los secretos fundamentales lo encontramos escondido en el hielo.

Fíjate bien en cómo es el hielo marino antártico. ¿Es como el del congelador de nuestra casa? Fíjate bien en la coloración marrón. ¿Se te ocurre, después de todo lo que hemos aprendido ya, qué podría dar esta coloración al hielo?

Si lo fundimos y miramos el agua obtenida en el microscopio, nos encontramos esto que veis aquí:

En el hielo hay atrapadas millones y millones de pequeñas algas, conocidas como microalgas. Ya vimos anteriormente en el Océano a Casa la importancia de los pequeños organismos del Océano. Estas pequeñas algas, además de producir oxígeno y servir de alimento a muchos animales, tienen una particularidad y es que son muy rica en ácidos grasos Omega 3. Quizás has oído hablar del Omega 3 en noticias y reportajes en la televisión. Los beneficios de ingerir estas grasas han estado continuamente anunciados por la comunidad científica.

Este alimento de tan alta calidad es la base de alimento de toda una serie de organismos antárticos, que las consumen directamente, ligeramente transformadas o bien a través de ingerir otros organismos que las habían ingerido previamente.

Te proponemos que descubras qué organismos se esconden en la red trófica antártica con esta actividad. Encontrarás las soluciones aquí.

Cuando hagas la actividad, fíjate bien en los organismos de los cuales salen más flechas (son el alimento de…) y a los cuales llegan más flechas (son consumidores de…).

El krill, las pequeñas gambitas que encontramos en gran cantidad en la Antártida, son muy importantes, ya que tienen un papel protagonista en la comprensión de los procesos biológicos antárticos. Uno de los papeles más importantes del krill es que estos organismos facilitan la llegada de alimento a los animales que se alimentan de partículas en suspensión en el agua, como pueden ser gorgonias, esponjas, briozoos… ¿Cómo lo facilita? A través de sus defecaciones. No es el proceso biológico más bonito de la Antártida pero es realmente importante. El krill, además, tiene las patas delanteras adaptadas a poder rascar el hielo y poner al abasto de los organismos las microalgas, este alimento tan nutritivo.

Enigma: descubre la biodiversidad que se esconde bajo el hielo antártico

preview40pieceFondo antártico

Experimenta: hielo de agua dulce y hielo de agua salada

En esta sección iremos descubriendo diferentes aspectos de los ambientes polares. Un aspecto muy importante, como hemos comentado, es el hielo. Distinguimos principalmente entre hielo marino y hielo continental. El primero es agua salada en estado sólido. El segundo, es agua dulce en estado sólido. Ambos hielos tienen particularidades diferentes que iremos descubriendo. Pero es importante que entiendas ahora que, por un lado, tenemos hielo de agua salada por el enfriamiento del agua y hielo continental del continente (o continentes, en el caso del Ártico). Cuando parte del hielo continental de los glaciares se rompe y cae en el agua, tenemos un iceberg.

En este video (en inglés) puedes experimentar con ambos hielos.

Te proponemos, para acabar el día, que reflexiones sobre el experimento y pienses qué relación tiene con las observaciones que nos llegan del planeta. A menudo, las noticias nos informan de un aumento del nivel del mar en el planeta. Ahora, quizás, después de experimentarlo tu mismo, puedes saber qué hace aumentar el nivel del mar y comprender un poco mejor una de les relaciones entre los polos y nosotros y como las zonas remotas del planeta tienen mucha relación en nuestro día a día.

Conexión entre polos: animales migratorios

Hemos visto que hay animales bien adaptados a las condiciones de cada polo. Además, existen otros animales que visitan ambos polos, recorriendo kilómetros y kilómetros cada año. Se trata de animales migratorios, como el charrán y las ballenas jorobadas.

El pequeño charrán ártico solo mide unos 30 centímetros, pero es capaz de volar desde Groenlandia, en el Polo Norte, hasta el Mar de Weddell, en la Antártida, recorriendo hasta 71.000 kilómetros cada año. ¡Es la migración más larga del mundo! Además, no la hacen en línea recta, sino que hacen una trayectoria en “S”, pasando cerca de las costas y aprovechando los vientos globales.

Acompaña al charrán en su viaje de polo a polo! Dibuja su ruta migratoria:

Descarga aquí el dibujo de Jordi Corbera.

Por otro lado, hay un animal de gran tamaño que también migra de polo a polo cada año. ¿Sabes cuál és? Son las ballenas jorobadas, que aprovechan el verano antártico para bajar al polo sur y alimentarse del nutritivo krill. Esta web explica, a través de gráficos e infografías, el gran viaje de las ballenas jorobadas.

 

Sumérgete más

  • Si quieres profundizar más, aquí puedes encontrar más artículos relacionados, publicados por investigadores e investigadoras del Instituto de Ciencias del Mar en Investigación y Ciencia
    • “Resuspensión, la paradoja antártica”
    • “De lenteja a placa: la formación de la banquisa”
    • “El hielo: reserva de vida durante el invierno”
  • “The Pole”
    The Pole son paisajes polares, representados con diferentes papeles, a través de su color y textura, que han estado seleccionados por Vanessa Balagué (ICM-CSIC), con la memoria de sus viajes a los polos norte y sur.

Palabra del día

Esperamos que te haya resultado interesante. En el próximo post haremos un viaje también en el tiempo y recordaremos cómo se conquirieron los polos y qué investigación se realiza actualmente.

 


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Ecosistemas polares

Ecosistemas polares

Durante las últimas semanas nos hemos dejado llevar por las corrientes marinas, hemos conocido todo tipo de seres vivos que viven en el Océano, ¡incluso los microscópicos! Hemos reflexionado también sobre como el Océano influye en todo el planeta. En esta sección toca abrigarse bien, porque nos trasladaremos a las zonas más frías del planeta. ¿Sabes a dónde vamos? ¡A los polos!

El Ártico y la Antártida, ¿dónde se localizan?

Si te diéramos un mapa del mundo, ¿sabrías localizar dónde está el Ártico y dónde está la Antártida? Te dejamos aquí un mapa para que te ayude. Por favor, no continúes leyendo la entrada hasta que tengas una respuesta. De esta forma, ¡estarás preparado para continuar con la aventura de hoy!

¿Ya has podido identificar el Ártico y la Antártida? Te dejamos el siguiente recurso para explorar el mundo y prestar atención a sus localizaciones. Estas dos imágenes representan el globo terráqueo, con, cada territorio.

Fuente: NOAA. Más información aquí.

Quizás te haya sorprendido no encontrar la Antártida en el mapa anterior que te habíamos presentado. Si a partir de ahora prestas atención, verás que muchos mapas no la incluyen o no está suficientemente bien representada en detalle. Esto es debido a un hecho que iremos descubriendo durante esta semana. Te avanzamos un poco una de las razones: la Antártida no es un país, ni incluye países como tal, sino que pertenece a diversos países. Por ello, principalmente, en un mapa político como el anterior, donde se indican las fronteras y nombres de los países, un territorio con estas características no es fácil de representar y, en muchos casos, no se incluye.

El Ártico y la Antártida se localizan en los dos polos del planeta, norte y sur, respectivamente. Recuerda pera más adelante: en el Polo Norte encontramos el Ártico y en el Polo Sur la Antártida.

Ambas son las zonas donde llega una menor intensidad de energía solar del planeta. A causa de esto, son las más frías. Aunque comparten ciertas características, ambos polos son muy diferentes. Esta semana te explicaremos algunos aspectos, ¡pero nos resulta imposible explicártelo todo! Por ello, te invitamos a seguir aprendiendo con los recursos que iremos compartiendo.

Para empezar, y esto es muy importante para ayudar a explicar las diferencias entre ambos territorios, en este enlace puedes comprobar un hecho fundamental: el Ártico es un océano rodeado de continentes. Por contra, la Antártida en sí misma es un continente. De hecho, un continente muy grande, ¡más grande que toda Europa!

 

¡Colorea y recuerda!

Colorea estos mapas de los polos, así seguro que recordarás cómo es cada uno. Dibujos de Jordi Corbera, para descargar aquí.

En el Ártico, al tratarse mayormente de un océano helado, su hielo varía de posición por el clima y el movimiento de las corrientes y no hay un punto exacto donde esté indicado el polo norte, algo que sí que pasa en el sur, en la Antártida, donde el polo sur está indicado en tierra firme. De hecho, el Ártico se puede atravesar con barcos rompehielos, especialmente en verano, cuando la extensión del hielo alcanza sus mínimos. Con barco solo puedes circunnavegar la Antártida, para cruzarla lo tienes que hacer utilizando transporte aéreo o terrestre.

Si nos fijamos en la altitud de los dos territorios, también veremos diferencias notables que nos ayudarán a entender parcialmente por ejemplo por qué en la Antártida hace más frío: el punto más alto de la Antártida está ubicado cerca de los 5000 metros, lo cual hace que las temperaturas sean todavía más bajas por efecto de la altitud, la cual se añade al hecho de estar localizada en las mayores latitudes terrestres.

Los glaciares de la Antártida cubren el 98-99% de su superficie, por lo cual a menudo se denomina como continente helado.

En ambos polos encontramos hielo marino. Este hielo, que flota sobre el agua marina, se forma y retrocede cada año. En el Ártico, el hielo puede acumularse año tras año ¡y se pueden encontrar capas de hielo de hasta 1,82m de espesor! En la Antártida, a su vez, en invierno, el agua en contacto con la superficie del océano antártico se congela parcialmente. Si sumamos la superficie de este hielo, ¡se puede llegar a duplicar el tamaño del continente!

 

Descubre el enigma: los animales del Ártico y los de la Antártida

Un rasgo característico de los dos polos también es su fauna, los diferentes animales que encontramos en un polo y el otro. Te dejamos que los descubras con estos rompecabezas. ¿Sabrías decir cuál pertenece a cada polo?

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Ahora ya sabes por qué nunca se encontrarán un pingüino y un oso polar, ¡cada uno vive en un polo diferente! Los pingüinos viven en el sur, en la Antártida, mientras que los osos polares viven en el norte, en el Ártico. En efecto, el Rompecabezas 1 haría referencia a los animales que encontramos en el Polo Norte, mientras que el Rompecabezas 2 haría referencia a los animales que encontramos en el Polo Sur.

De hecho, etimológicamente, “ártico” proviene del griego αρκτικός (arktikos), “cerca del oso, ártico, del norte” que, a su vez, proviene de la palabra άρκτος (arktos), que significa oso. A su vez, el nombre de Antártida, del griego “Antàrktikos” significa “opuesto al oso”. Parece ser que este “oso” hace referencia a las constelaciones de la Osa Mayor y de la Osa Menor, que se encuentran en la sección norte de la esfera celeste. Pensar en esto puede ayudarte también a recordar los nombres y los animales encontrados en cada territorio.

 

Además de los osos polares, en el Ártico viven otros animales terrestres como renos, zorros y lobos. ¿Y en la Antártida? En la Antártida, la inmensa biodiversidad se encuentra bajo agua, ¡no hay ningún animal terrestre! Podríamos encontrar pingüinos emperadores todo el año pero éstos son considerados estrictamente como aves marinas, ya que pasan la mayor parte de su vida en el agua. Te recomendamos ver el documental “El viaje del emperador” para aprender más sobre las estrategias en grupo de esta especie para combatir el frío antártico. ¡Te sorprenderá!

En cuanto a la flora, mientras que en el Ártico encontramos la tundra, plantas y árboles, en la Antártida no hay ni tundra ni árboles, solo coberturas de líquenes y algunas pequeñas plantas que aparecen cuando se descongela parte del hielo.

 

Crea tus puntos de libro de origami

Y a ti… ¿Te gustan más los osos polares o los pingüinos? Te dejamos un enlace a una manualidad para hacer con origami unos divertidos puntos de libro. Si, como a nosotros, te cuesta decidir, ¡puedes hacer los dos!

Punto de libro de oso polar ártico

Punto de libro de pingüino antártico

Otra diferencia: el ser humano

Otra diferencia entre el Ártico y la Antártida es que en las regiones árticas encontramos habitantes nativos. Esto no sucede en la Antártida, donde sus residentes temporales son principalmente personal científico, pero no hay población estable. Esto responde a la historia de ambos territorios, de la cual te recomendamos leer y aprender ¡porque es muy emocionante!

En este documental (en castellano), el antropólogo especialista en cultura inuit, Francesc Bailón, nos presenta a los inuits, los habitantes del Ártico y sus tradiciones. También desmiente diversas ideas falsas preconcebidas respecto a ellos, sus tradiciones y rasgos identificativos.

En la Antártida, por contra, como hemos comentado, encontramos principalmente a personal científico. Encontramos bases polares.

En el documental “Los recuerdos de hielo”, podemos acompañar a Pepita Castellví, científica pionera en la Antártida, a un viaje al pasado, cuando se estableció la base científica española Juan Carlos I.

 

En la Antártida, también encontramos personal del ejército. En el caso de España, trabaja en la isla Decepción, donde hay localizada la base Gabriel de Castilla. Si tienes más interés, aquí puedes consultar la última campaña antártica, colaborando con científicos de diferentes disciplinas.  Además, cada año ofrecen la opción gratuita simbólica de apadrinar a tu propio pingüino.

 

Puntos en común: climas polares

Ya hemos visto diferencias entre ambos territorios. No obstante, tienen aspectos en común. Como ambos territorios se localizan en los polos, solo presentan dos estaciones marcadas (invierno y verano). En el verano de los polos, el sol nunca se oculta. En el invierno, nunca sale.

Como hemos comentado antes, la Antártida es más fría. La temperatura media anual en el Polo Sur en invierno es de -60ºC y de -28,2ºC en verano. En el Ártico no hace tanto frío, la media es de -40ºC en invierno y de 0ºC en verano.

¿Por qué hace tanto frío en los polos, incluso en verano? Se explica por varias razones. El Sol lo vemos en el horizonte todo el día y debe atravesar “más atmósfera” antes de llegar al suelo porque los rayos inciden con un ángulo más pequeño en altas latitudes. También tiene que ver el efecto albedo que presentamos el viernes pasado. Al tratarse de superficies claras implican una alta reflectividad, por la cual cosa menos energía llega a la tierra, océano o hielo.

También encontramos que, además de fríos, son territorios muy secos. De hecho, la Antártida es el continente más seco del planeta. El aire frío puede sustentar menos humedad que el aire caliente.

Puedes acabar de comprender todo esto con este video (en inglés). No obstante, ten en cuenta que este video solo debe de servirnos para la comparativa. La información de la extensión de hielo responde a aquel año, 2014. Cada año los científicos observan qué pasa en los polos e intentan buscar una explicación, pero no es para nada sencillo comprender lo que se observa y validar los datos obtenidos. Todo ello implica mucho tiempo para analizarlo correctamente y no es correcto extraer conclusiones precipitadas para la observación de una variable o extrapolar los hechos observados ese año 2014 a otro, por ejemplo, al actual. Es por esto que te animamos a ser crítico con la información que lees sobre temas complicados y confíes en los datos fruto del conocimiento y rigor de expertos y si quieres profundizar más, informarte de cómo se llevan a cabo estos procedimientos.

Los polos actúan de refrigeradores del planeta y por eso es tan importante conocerlos bien, porque lo que pasa en ellos afecta a la resta del mundo.

Sumérgete más

  • El Comité Polar Español constituye la autoridad polar que coordina todas las actividades de España en las zonas polares. Puedes consultar en este enlace los diferentes organismos asociados y otros aspectos de interés de la investigación polar española.
  • APECS (Association of Polar Early-Career Scientists) es la asociación oficial de los jóvenes científicos polares. Hay una asociación global y se puede encontrar en forma de asociaciones regionales en muchos países. Aquí puedes seguir todas las novedades de la asociación española.

Palabra del día

 

Esperamos que hayas disfrutado acompañándonos. ¡No pierdas de vista el abrigo, que seguiremos en los polos!

 

 


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